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lunes, 24 de febrero de 2014

Lo Cortés nunca quita lo Cuauhtémoc


Yo he hecho muchísimas cosas a lo largo de los años para ganarme la vida  porque siempre he mantenido la muy arrojada actitud de no temerle a los cambios, porque me tomó todos los años que tardé en decidirme a escribir mi primer libro encontrar mi verdadera vocación  (libro que por cierto ahora sí ya, de verás de verás de veritas, ya merito subo al blog) y porque tratándose de trabajo,  yo nunca digo que no,  esgrimiendo con orgullo, mi  flamante título de Che. Pe. Te. (Chingona Pa Todo)

De entre todas las cosas que llegué  a ser y que no me gustaban, pero que fui e hice lo mejor que pude, I confess…. fui tira….sí realmente lo era.

Chamba es chamba y yo no tenía,  y una administración de La Policia Fiscal Federal, con la que me topé por azahares del destino, buscaba a un equipo de trabajo que cambiara la nefasta imagen del aduanero panzón y tranza que nos es tan familiar, por otra mucho más amable, por lo menos para el  Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Para este fin, cientos de pegotes fueron dejados por varios meses, en las Facultades de Derecho de la Universidades privadas más nice de Mexicalpan de las Tunas Frescas, con la intención de interesar a estudiantes políglotas y “no nacos” a participar en este proyecto, ofreciendo a cambio de su exclusiva presencia, un  buen sueldo y un trabajo divertido con valor curricular.

Yo me colé porque A le dijo a B que me dijo a mí que fui a poner mi cara de mensa, porque cuando quiero pus hasta caigo bien y porque hablo inglés, italiano algo de francés y de hacerse necesario,  domino con destreza, el idioma de la “efe ” si ajá el de la “ efe”: hofo-lafa ¿¿¿cófo-mofo  esfes-tafas???


Debo reconocer que el trabajo si era muy divertido, y que gracias a él conocí a mucha gente entrañable, pero la chamba también contenía sendas jodas en las que había que velar toda la noche recibiendo vuelos provenientes de Tijuana a las 3 de la mañana –con todo y sus cientos de pasajeros jalando inmensas cajas de cartón como equipaje y la obligación de mantenerse de pie por horas y horas junto a un semáforo fiscal y sin sillas a la vista-.

De estos años tengo muchas anécdotas y algunas ya se las he contado…

Como aquella en la que junto a mi semáforo fiscal y en el mismo trágico día en que me descubrí una várice en mi muslo derecho –que por cierto sigue ahí mismo, riéndose de mí, la muy maldita- y al mismo tiempo en que yo le reclamaba mi horrible suerte a los cielos, Gabo García Márquez, se me apareció en frente mientras yo leía “Cien Años de Soledad” y me autografió mi libro. – ¡Oh santa várice bienaventurada!-

Pero la que hoy voy a  contarles,  además de la de Gabo, es de mis favoritas de entonces…

Todo comenzó en una tarde atareada en la que se me apareció en frente Marta Sánchez.

Si ajá, Marta Sánchez la ex Olé- Olé, que intentaba como todos ahí, ingresar a mi país.

Como cayó en mi semáforo, yo la abordé y le pedí su declaración aduanal, y le pregunté si tenía algo que declarar…y ella se detuvo en frente mío y miró hacia el firmamento, optando por su mejor perfil ¾ mientras guardaba silencio.

Medio segundo después, apareció detrás suyo un sopenco que venía jalando dos carritos repletos de maletas a quien ella miró sonriente y quien puso en mi manita dos declaraciones aduanales –la de él y la de ella-

Yo le repetí a Martita la misma preguntita:

-¿Tiene usted algo que declarar?

-Y ella entonces, volteó con coquetería a ver a Don Sopenco, quien le preguntó con tacto:

-¿Algo que declarar?

Ella le respondió que no y entonces el me miró tranquilo y me dijo:

-La señorita Sánchez no tiene nada que declarar.

Yo analicé las declaraciones que se me dieron y le devolví a él la suya, mantuve en mi manita la de Martita y le pedí a ella que me indicara cuál era su equipaje y que tocara el semáforo fiscal.

Marta me ignoró por completo hasta que Sopenco me indicó que las cinco maletas tamaño jumbo que él arrastraba, eran todas de Marta y  le pidió a ella con comedimiento que por favor tocara el semáforo… y Martita lo hizo.

Para desgracia suya… el semáforo cayó en rojo.

A mí me tomó medio segundo implementar y sacarme de la manga el operativo: “Chistera de Mago”, que por supuesto consistió en aconclapacherme con cuanto compañero había en semáforos vecinos, al mismo tiempo en que, uno de los nuestros iba hasta la oficinita en donde nos escurríamos todos a descansar, para traerse a  todos aquellos que andaban por ahí perdiendo el tiempo, para que substituyeran a los primeros en su semáforo y entre todos abrimos y revisamos todo. Y con todo me refiero a TODO:

Deshicimos sus pares de calcetines, sacamos y extendimos su ropa interior, todo el contenido de sus bolsitas de maquillaje, sus barnices, sus cosas de tocador, sus medias…todo lo contenido en  cinco inmensas maletas fue revisado por nosotros y dejado sobre la banda.

Cuando –en el muy celoso cumplimiento de nuestro deber- nos cercioramos de que efectivamente la señorita Sánchez no tenía nada que declarar, yo desaparecí a todo el mundo de mis alrededores y cuando todos lograron reintegrarse a sus respectivos lugares…a seguirse haciendo mensos…

-Me le acerqué a Martita con mi mejor carita  de yo no fui y con mi más dulce vocecita  le dije:

-Todo está correcto señorita, guárdelo por favor y bienvenida a México.

Desesperada –¿¿¿La verdad???!- yo si vi a esta babosa, tanto, que me volteó a ver a mí, que antes le había resultado transparente y mirándome con ojos de pistola me escupió un:

-¡Gradzcias! Cargado de ironía.

Don Sopenco fue corriendo de inmediato a nuestra oficinita a buscar al encargado de la sala, quien salió a ver que pasaba y me encontró solita y mi alma con mi mejor sonrisita de Monalisa y mis mejores ojitos pispiretos de Piolín.

Yo no iba a guardar un klenneks de Martita Sánchez en ningún lado, así me corrieran ese día y me levantaran un acta administrativa y el encargado,  que leyó eso en mi mirada y actitud, le explicó al majo de Don Sopenco que las  leyes de mi país obligan al Oficial Aduanal a revisar el equipaje del pasajero pero no a guardarlo–lo cual es cierto-.

A Martita y a su fiel escudero tarolas, les tomó un ratote guardar todo su mugrero y desaparecer de ahí no sin antes verme varias veces –ambos- con enojo e impotencia.


Ese día a Martita le quedaron claras varias cosas.

1.     Para Sánchez pues yo mera.
2.     Para tangos los míos.
3.     Para actitudes de Diosa Arrodillada, todas las que yo le copié a la Felix y que afloran cuando las circunstancias me lo exigen y de apantallar se trata.
4.     Y la última y más importante:

5. “Aquí, en mi país, lo Cortés nunca quita lo Cuauhtémoc”.
   

¡Juar juar!

 Angie
Tira Confesa

Musicografía
Desesperada Marta Sánchez


lunes, 17 de febrero de 2014

Good Bye Frankie

Mary Wollstonecraft tuvo la muy poca o nula suerte de nacer en el siglo XVIII, mal siglo para nacer ese XVIII, sobre todo para una mujer como Mary, amante de las letras, feminista, talentosa y muy inteligente.

Mary escuchó entusiasmada los ecos de un mundo que gritaba: ¡Igualdad! ¡Libertad! ¡Fraternidad! Con fuerza y con pasión y no solo “fue capaz de establecerse como escritora profesional e independiente en –un- Londres”¹, que no tenía cabida para mujeres así, sino que además “fundó las bases del feminismo moderno”² y se “convirtió -en un momento de su vida-, en la mujer más famosa…. de su tiempo”³.

¿Por qué la falta de suerte? Porque Mary murió muy joven, y al hacerlo, su memoria fue atacada, deformada y reducida a pedazos de manera pública y sus escritos vituperados y menospreciados, hasta el punto en que hoy, nosotros, no sabemos nada de ella, salvo que, falleció durante el alumbramiento de una  hija, que también fue llamada Mary… Mary W. Shelley.

Mary W. Shelley tuvo la muy poca o nula suerte de nacer también en el siglo XVIII, mal siglo para nacer ese XVIII, sobre todo para una mujer como Mary, amante de las letras, dueña de una sensibilidad fuera de serie y ….muy inteligente.

Mary saltó a la fama mundial, que aún la acompaña, como la autora de una novela gótica de una belleza suprema: Frankenstein.

¿Por qué la falta de suerte? Porque Mary en su novela -aunque nadie o casi nadie la entendió- describe de forma desgarradora, a su pobre madre y a una parte de ella misma, convertidas en este monstruo, temido, perseguido y rechazado por todos, por una sola razón: no ser como los demás son.
El pobre Frankie, medita y debate, consigo mismo, sobre los hombres y sus, miopes e hipócritas capacidades  y decide no vivir más, comprendiendo que jamás será entendido, no será respetado y por supuesto, nunca será amado.

Yo, me llamo también María y… me supe Frankie siempre.

A los 9 años, dije que de grande, yo quería ser Sor Juana; provocándole un ataque de risa a mi madre -que fue quien preguntó- y miradas recelosas a los demás adultos presentes en el brevísimo, pero para mí, decisivo interrogatorio.

Odiaba en definitiva a todas Barbies de la humanidad, amaba con vehemencia a los peluches y a las muñecas de trapo, que a diferencia de las Barbies, lejanas y ajenas,  me parecían amigos abrazables; y leía con gran interés,  todo aquello que caía en mis manos: “La noche de Tlatelolco”, “Las mil y una noches”, “Demian”, “El Principito”, “Hamlet”, “El sueño de una noche de verano”, “Ricardo III”, “Romeo y Julieta” “La Biblia”…etc.

Escribí mi primer cuento a los 12, como parte de un trabajo escolar. Mi obra, contenía más de 20 cuartillas y giraba en torno a un ángel, su llegada al cielo, sus diálogos con Dios y su visión del mundo.

Mi historia, invadida toda, por maravillosas y coloridas palabras, era mucho más que buena; pero lejos de darme la mejor de las calificaciones -que era a lo que yo aspiraba- me ganó una reprimenda muy fuerte por parte de mi maestra, que no creyó que yo fuera capaz de escribir algo así y, o la había copiado de algún otro cuento –que ella no lograba determinar- o fue escrita para mi por un adulto, lo suficientemente tonto para escribir una pieza tan larga y tan bien hilada, solo para hacerme quedar mal.

De muy poco valieron mis argumentos para defender mi obra -que fueron muchos- porque  ese mes, recibí la más baja calificación aprobatoria, como muestra de la buena intención por parte de mi maestra y la instrucción de no volver a tocar el tema.

El tema no fue vuelto a tocar por mí y yo jamás volví a escribir.

Y no lo hubiera hecho más, de no ser, porque, por alguna, misteriosa pero bendita razón, logré atravesar una barrera, que en momentos me pareció de dimensiones por completo estratosféricas y llegué viva hasta el siglo XXI

Gran Siglo para nacer, para ser y para florecer este XXI, en donde todos los gobiernos, habidos y por haber, demuestran uno a uno, no funcionar; las economías más estables y poderosas del orbe se vienen a pique; aparecen mesías desechables, -de a compre dos y llévese tres- todos los días; a la ciencia se le acaban los argumentos para explicar los eventos más simples de la naturaleza  y estamos, segundo a segundo, contraponiendo los vaticinios del otrora infalible Nostradamus, aún vivos.

Esta era, a diferencia de otras,  ha relajado, por un segundo, su almidonamiento asfixiante, su doble moral repugnante y su machismo galopante, porque teme y mucho, desmoronarse de una buena vez y caerse toda a pedazos; y en un sitio así, mujeres como yo (de las que hay y siempre hubo cientos de miles) tienen, finalmente, un lugar y un punto de partida.

No seremos más fenómenos de feria, ni las locas de la casa, y esta centuria, verá a tantas, como nunca antes, despuntar y destacarse; porque a lo largo y ancho del planeta, los tornillos de Frankenstein se caerán,  uno a uno de nosotras; para dejar ver, que detrás de nuestra aterradora apariencia intimidante, solo hay y siempre hubo, mujeres que entendimos que las libertades no se dan, que se conquistan,  y más ambiciosas que Carlo Magno y que Atila el Huno, fuimos contra todo y contra todos para ganar el territorio más extenso jamás imaginado, el más alto y el más acariciado; con una sola intención, ser dueñas y señoras de un solo privilegio y de una sola libertad: la de pensar.

¡Good bye pues, triste, desesperanzado y siempre incomprendido Frankie!

¡Saludos! Tres siglos después, con buena mar y viento a favor;  añoradas, perseguidas y tantas veces engañadas: ¡Libertad, igualdad, fraternidad!

Hoy, viajamos juntas y por fin... la nave va.



Bibliografía
Shelley W. M. Frankenstein. México, D.F. Editorial Época, 2008
Op. Cit
¹ Montero R. Historia de Mujeres. Madrid: Punto de Lectura, 2006
² Montero R Op. Cit. p 51.
³ Montero R. Op. Cit. p 51

Musicografía
Estoy es lo que soy Jesse y Joy

lunes, 10 de febrero de 2014

El Patines

18 de junio de 2011

Para dejar ir…hay que entender… ante todo…. que nada nos deja realmente.

En una de mis tantas idas a Nutrición apenas hace un par de semanas  conocí a alguien nacido para ser recordado.

Físicamente muy alto, corpulento y de facciones definidas y graciosas, Luciano me respondió pausada y gentilmente:- ¿cómo llegar a un Café Internet?

Y para corresponder a su gentileza yo me atreví a preguntar:
-Y…. ¿cómo sigue tu mamá?

Luciano buscó apoyo en mi mirada cuando me aclaró:

-No era mi mamá…era mi hermano, murió ayer y hoy venimos por su cuerpo.

Yo lo abracé sin dudarlo y susurré:

- Lo siento…sinceramente.

-Luciano sonreía al preguntarme, ¿de quién eres familiar?

-De nadie, yo soy la  soy enferma y te vi aquí en Urgencias por los últimos meses siempre al pendiente de alguien que no podía ubicar quien era.

-Cuidaba a mi hermano, alguien muy especial ¿sabes? En El Centro, todos conocían a mi hermano como “El Patines”, porque siempre andaba para todos lados, trepado en sus patines. Nunca quiso comprarse un coche…..siempre viajó por la vida en sus patines.

-Me enseñó mucho y me quería mucho, siempre me cuidó y vio por mí como mi hermano mayor.

-Tenía 29 años y el cáncer se lo llevó rapidísimo.

-Era muy valiente mi hermano.

-Le dieron a escoger entre sus opciones: A ver, ¿qué quieres melón o sandía? Y quiso irse.

-Habló conmigo y me dijo:

-Ya me quiero ir guey, yo ya hice todo lo que tenía que hacer y además me duele.

-Lo entendí y me despedí de él…. igual que  el resto de mi familia.

-Esa fue su mejor enseñanza:

“Hay que vivir la vida y disfrutarla para estar listos y dispuestos cuando llegue el momento de irse”

Nunca se irá del todo Luciano- le dije yo….

-Lo sé –me respondió él.

Mi padre, que ya murió también, era alguien muy culto, le gustaba leer, y me enseñó que Amor viene del latín A Morte –sin muerte- y me dijo que era… la única forma de eternizarse…..

Y yo amo muchísimo a mi hermano…

-¿Sabes? Dijo después

-Yo pienso que todos somos en esencia, sonido…. sólo eso…

-Y  sé que mi hermano…ya no suena….

-Pero su eco…me acompañará por siempre…

 Descanse en paz “ El Patines” cuyas felices y despreocupadas llantas retumbarán entre las calles del Centro de esta Ciudad mientras alguien sonría al recordarlo.

Musicografía
Amor Eterno Juan Gabriel

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lunes, 3 de febrero de 2014

El trío galaxia

Nota:

Mi amigo Marco Moreno falleció en 2012 y aunque estoy segura de que le dije las suficientes veces: te quiero y eres muy importante para mí. No quisiera dejar ir este mes sin tomarlo como el pretexto perfecto para contarles de amigos entrañables.

El trío galaxia

A pesar de que cuando nos conocimos yo estaba más que maltrecha, completamente rota, Paul me quiso así desde que me vio; y muy pronto fuimos, Pillo (Paul) y yo  grandes amigos. 

Él  me compartió su mundo y su Universo y yo aprendí a conocerlo  y a admirar en Paul a la persona más amorosa, generosa y solidaria de la que jamás haya escuchado. 

A través suyo conocí a Sergio T y entonces ya no fuimos dos, sino tres luchando contra el mundo y abriéndonos paso en la vida.

Cuando viví en USA, Pillo (Paul) fue a verme en más de una ocasión y nunca permitió que ningún tercero afectara o se interpusiera en nuestra amistad. 

También su mamá, Doña Elena –que es soberbia e imponente como los buenos vinos- fue para allá a visitarme y hasta su hermano el Chino, que es un encanto, fue a darme un abrazo.

A Sergio T, no volví a verlo hasta mi regreso a México y a él le debo, el piropo más bonito que me han dicho en mi vida.

Sergio  me dijo que yo le recordaba mucho a Frida Kahlo, por inteligente , por divertida y por mordaz ; y puso en mis manos “Escrituras” que es un compendio de cartas de lo más disfrutable; escritas todas por Frida, que en nada muestran a la mujer azotada y sufriente que pretenden algunos que veamos en ella, y que de inmediato hacen pensar a quien las lee: -que lástima que esta mujer no escribió más, cuanto talento, alegría de vivir y fortaleza plasmados en este papel y yo perdiendo mi tiempo leyendo tanta tinta tan tonta.-

Sergio, me pedía a cada rato que escribiera, porque leerme le era realmente muy grato y yo me moría de la risa y lo mandaba siempre por el tubo más grande que encontraba, sin atreverme a intentarlo.

Ellos dos estuvieron junto a mi cama de hospital, mientras yo me moría y me animaron: Pillo…contándome chistes que me mataban de risa y que hacían que el catéter al que estaba conectada me doliera tanto como para reírme nada más por no llorar y Sergio diciéndome, mientras tomaba mi mano:

 -Tú lo que tienes que hacer es recuperarte y ponerte a escribir.

Yo me recuperé y escribí.

Nuestra amistad sincera por el otro, ha pasado por buenas y por malas; básicamente entre Sergio y yo, que somos apasionados y necios, y siempre le queremos ganar al otro; porque Pillo (que es el mejor de nosotros) sólo nos contempla con sabiduría y con paciencia,  sabiendo que  nuestra amistad  que es honesta y verdadera, seguirá ahí, aún a pesar de Sergio y sobre todo a pesar de mí.

Ellos dos: Pillo y Sergio T, son mis grandes, grandes amigos, y yo…soy alguien realmente muy afortunada, porque en el camino, me los encontré a ellos dos y... poco a poco… a través de los años los fui encontrando a ustedes.

Videografía.
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