“Un siglo de experimentos con ratas ha demostrado ampliamente a los psicólogos que las ratas pueden burlar a los humanos en cualquier momento.”
Hubo una vez, en un mundo paralelo, un científico polainas, que quiso demostrar, muy intrigado y sagaz, que las ratas podían pensar; y para probar su teoría, consiguióse mucho más ipso que facto, un muy selecto grupo de ratas, todas de cola larga y la mirada constante de: ¡sé lo que hiciste el verano pasado!...y te lo puedo probar.
Una vez que dio con ellas, pues comenzó su experimento.
En él, el escuadrón de concienzudas ratitas, debía de correr a lo largo de un pasillo, pasando en su recorrido, por una serie de puertas, en cada una de las cuales, había un símbolo igual.
Todas las puertas al paso de las geniales ratitas, permanecían cerradas, menos una, con un símbolo distinto que podía ser empujada y abierta para que la sesuda roedora pasara y encontrara su comida.
La idea era que la rata -hábil y observadora- (¡ Arroz!) se fijara en los símbolos y los aprendiera, ya que al final de cada intento, el experimentador - lupa en mano- cambiaba los símbolos de lugar, obligando así a la rata a volver a comenzar.
El resultado del mencionado experimento fue más allá de cualquier ¡Cáspita! o ¡Caracoles¡ que puedan imaginar pues las ratas resolvieron el problema más que asertivamente todas las veces que les fue planteado… demostrando que pensaban.
A decir de los que saben, este científico, se hubiera ganado el nobel, de no ser por un metiche –que ya saben…nunca faltan- que analizó los vídeos del experimento, cuadro por cuadro y se dio cuenta de que las ratitas pateaban con una rapidez imperceptible para el ojo humano, todas las puertas y se detenían ante aquella que cedía a su patadita, llegando inmediatamente hasta su feliz quesito.
El investigador, por supollo, no se ganó el premio nobel, pero a mí me confirmó algo que yo ya sabía, pues aunque no de la forma propuesta, la inteligencia allí está.
¿Y cómo fue que los supe? Ahhh pues porque hace ya tiempo atrás, dentro de mi muy amada tribu, dio la casualidad, que dos ratitas nacieron y sus amorosas mamás al verlas así: peluditas, orejudas y dientonas y requeté más que distintas a los demás…franca y solamente porque así son las mamás…pues las quisieron igual.
Las criaron y cuidaron a la par de su camada y las amaron y protegieron quizás más que a los demás.
Y al crecer las dos ratitas que amaban mucho los niños, sobre todo a los tremendos y a los que se portaban mal…los quisieron ayudar, pues las dos coludas ratas, sabían lo que es sentirse distinto y tenerse que integrar; y cada una por su lado crearon: una un programa en software (el famoso rati-software) y la otra un programa educativo integral, con el que las dos recorren cuanta escuela o biblioteca las puertas les quiera abrir, una vendiendo un sueño y la otra una realidad, para ayudar a los niños que no pueden para no quedarse atrás, porque las dos ratitas saben, que no todos tienen la fortuna de encontrar en sus vidas, familias tan amorosas que los quieran arropar, ni mamás tan valerosas que los quieran respaldar.
Y ¿quién sabe?, a lo mejor, en un futuro cercano, alguna de las dos pequeñas ratas da un campanazo monumental por el bien de lo demás.
Ya que como todos sabemos…de las ratas y los niños…todo se puede esperar.
Glosario.
Mundo Paralelo. Conocida dimensión alternativa en la que suelen reptar muy horondos y a sus anchas lelos y babas por igual ¡Qué viva la diversidad!
Polainas. Poninas dijo Popochas.
Más Ipso que Facto. ¡A darle que es mole de olla!
¡Arroz!. Ad ovum.
¡Arroz!. Ad ovum.
Por su pollo. ¡Santos “desde luegos” Batman!
Tribu. Banda borracha
Musicografía.
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