Para todos los y las, que gustan del disfrute de un bonito viaje placentero a bordo de los vagones del Metro en las horas pico - (de 8:00 a 9:00 AM) y (de 6:00 a 7:00 PM) -que incluya recargones, encimones, rosones y arrimones varios, expresiones todas estas del amor más desinteresado que existe (aquel que no sabe: ni quien eres, ni como te llamas ni en que callejón, o más bien, “en que vagón del Metro” espantas); acaba de aparecer en tres puntos de Mexicalpan de las Tunas Frescas y la imaginación desbordada ( Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) La Comunidad del Arrimón Consensuado.
Este grupo de emprendedores intenta regular los arrimones entre mayores de 18 años que buscan arrimarse o ser arrimados, ofreciendo resguardar la seguridad, la integridad, la discreción y el respeto de todos sus agremiados, enarbolando la bandera de: “el acoso sexual es un delito…el arrimón consensuado no”.
La propuesta incluye una simpática pulsera distintiva (fucsia para las nenas y azul-verde para los nenes) que permita a las arrimadas y a los arrimadores identificarse a través de toda la red del transporte colectivo Metro. Aunque su costo y método de entrega, permanece oculta para mirones, ociosos, metiches y babosos como yo.
No tengo la menor idea de si esta idea cunda como la hiedra… y pronto aparezcan las pulseritas pirata por módicos 5 pesos, que pongan en jaque arrimones originales y marca patito o si en un futuro no muy lejano, nos veremos suspirando con nostalgia por aquellos viejos tiempos en que los roces entre usuarios del Metro eran producto del azar y la oportunidad.
Por lo pronto la página de Facebook de estos muchachones ha sido cancelada –aunque no sé si temporal o definitivamente- y en su sitio Arrimón Consensuado, los responsables comentan que han suspendido la entrega de pulseritas y recepción de donativos hasta nuevo aviso, a raíz de un ciber robo del que fueron víctimas.
En fin, que mientras son peras o manzanas, por favor no se le olvide, querido usuario del Metro, que enpulserado o no, aún desde mucho antes que el mismísimo arzobispo de Constantinopla se quisiera desconstantinopolizar: el que se ríe, se lleva, el que se lleva se aguanta y¡ Chin chin el que se raje!