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lunes, 5 de septiembre de 2016

Verde

Año con año, durante los meses de junio, julio y agosto; cientos de miles de luciérnagas que llegan ahí para aparearse, van tomando posesión del espacio natural de los bosques de Tlaxcala.

Al caer la noche, un diminuto ballet perfectamente sincronizado ilumina la arboleda y se adueña del paisaje.

Un mes después en septiembre, 20,000 flamencos rosados llegan a Río Lagartos en Yucatán para reproducirse, cubriendo el panorama de rosa pastel.

Luego en noviembre, durante el primero y el dos, días en que según nuestra tradición, regresan las almas de los que han partido ya, el Cosmos guía el camino de millones de mariposas monarca, desde Canadá y Estados Unidos hasta Michoacán.

A partir de esa fecha y hasta la siguiente primavera, los pinos, encinos, robles y oyameles, son cubiertos por un velo compuesto por alitas amarillas que envuelve completamente 1060 hectáreas.

Nada de esto lo han visto mis ojos todavía pero si lo anhela ferviente mi intención.

Me emociona inmensamente la idea de bailar "El Huapango de Moncayo" al compás de las luciérnagas; para luego ir a vestirme de exquisitas mariposas doradas; y ataviada así, como una reina, flotar entre nubes de flamencos de color rosa pastel ; dejando que lata fuerte, germine y florezca, en los años que están por venir, todo lo orgullosamente verde que hay en mi muy mexicano y andariego corazón.

¡Qué viva México!

¡Sí señor!

Notas.
Santuario de luciérnagas. Tlaxcala, México.
Santuario de Flamencos Rosas. Reserva de la biósfera. Rio Lagartos, Yucatán, México.
Santuario de la Mariposa Monarca. Reserva de la biósfera. Michoacán México.

Musicografía.
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domingo, 28 de agosto de 2016

Los Reyes en agosto


“Todas las personas mayores fueron niños, pero muy pocas de ellas lo recuerdan.”  Antoine de Saint-Exupéry


Brenda tiene 7 años cumpliditos y vive en las periferias de una Ciudad como hay muchas, con Natalie, su mamá.

De entre todos los que tienen poco, Bren y Nat tienen aún, un poco menos que poco; pero esto, no las desalienta; y para salir adelante, diariamente, las dos hacen mandados, a personas grandes y pequeñitas, a cambio de unas cuantas moneditas, que ambas reciben a manera de escuálidas propinitas.

Natalie además, hace la limpieza para las casas de otros y lava ropita ajena para alimentar a su nena y pagar su propia renta.

El año pasado, esta mamá responsable, le compró a su preciosa chiquita, una mochilita usada y un poco destartalada, para que la nenita fuera a la escuela por vez primera; y aunque Brenda la cuidó; la bolsita con el tiempo y con el peso se rompió, dejando Bren sin un saquito adecuado, para guardar en él sus útiles escolares y artículos personales.

Brenda le contó la historia de su alforjita desconchinflada a un pajarito amigo suyo, por demás cantarín y solidario; que al enterarse del incidente fatal, llamó con fuerte trinar, a Los Tres Reyes Magos, sin dudar; mismos que como todos sabemos, trabajan con continuidad, a diferencia de Santa, que es un gordo tragaldabas, que duerme la siesta en agosto y en complicidad con el cartero, no responde a SOS´s por más urgentes que éstos sean, ni le hace caso a nadie hasta llegar la víspera de Navidad.

Melchor y Gaspar, que son más buenos que el pan, pusieron en las manos de Baltazar una preciosa mochilita rosa, nuevecita y reluciente; con una muñequita preciosa en el frente, que al moverse con una agujeta permite a Rosita Fresita, subir y bajar por un pequeño columpio; implemento que convierte a esa mochila en particular,  en un juguete por demás único y genial.

En cuanto recibió la estafeta, el tercer Rey Mago, con el encargo preciado de hacer a una niña feliz, voló hasta la casa de Brenda  con su presente en las manos y, cuando la niña lo vio, brincaba de la impresión  y abrazaba su regalo con ternura y emoción. 

El pajarito les contó a los Reyes Magos, con melodioso cantar, que al día siguiente, a pesar de las numerosas escuelas que no abrieron sus puertas, por motivos relacionados con un conflicto magisterial; el plantel donde estudia esta belleza, si la recibió  con todo y mochila nueva y la niña tuvo un primer día de clases, fabuloso, divertido y además sensacional.

Brenda aún no sabe que será cuando sea grande, pero por lo pronto, los tres Mágicos Monarcas se aseguraron de que dentro de  su mochilita la nena lleve consigo acompañándola a estudiar: fe, esperanza y buena voluntad; y con ese cargamento, cómo ustedes supondrán, muy, muy lejos en la vida, cualquiera puede llegar.

Glosario. 

Escuálida. De poca monta.
Destartalada. Que ha perdido su buena forma habitual.
Desconchinflada.  Mucho más pa´allá que pa´acá.
Tragaldabas. Comelón, glotón.

Musicografía

Próximante a través de este blog el lanzamiento del libro electrónico “Correspondencia del Metro Balderas a Nunca Jamás”

viernes, 19 de agosto de 2016

El último beso enamorado

“Mirando hacia la derecha me sobresalta un movimiento brusco del carruaje.
Miro el camino y me doy cuenta de que estamos transitando por el acotamiento.
Le grito al cochero que tenga cuidado y él inmediatamente retoma la senda.
No entiendo cómo se ha distraído tanto como para no notar que dejaba la huella.
Quizá se esté poniendo viejo.
Giro la cabeza hacia la izquierda para hacerle una señal a mi compañero de ruta y dejarle saber que todo está en orden…pero no lo veo.
Desde que nos encontramos no nos habíamos separado ni por un momento.
Era un pacto sin palabras,
Nos deteníamos si el otro se detenía.
Acelerábamos si el otro apuraba el paso.
Tomábamos juntos el desvío si cualquiera de los dos decidía hacerlo…
Y ahora ha desaparecido.
De repente no está a la vista.
Me asomo infructuosamente observando el camino hacia ambos lados.
No hay caso.
Le pregunto al cochero, y me confiesa que desde hace un rato dormitaba en el pescante. Argumenta que, de tanto andar acompañados, muchas veces alguno de los dos cocheros se dormía por un ratito, confiado en que el otro se haría vigía del camino.
Cuántas veces los caballos mismos dejaban de imponer un ritmo propio para cabalgar al que imponían los caballos del carruaje de al lado.
Éramos como dos personas guiadas por un mismo deseo, como dos individuos con un único intelecto, como dos seres habitando en un solo cuerpo.
Y de repente,
la soledad,
el silencio,
el desconcierto…
¿Se habría accidentado mientras yo distraído no miraba?
Quizá los caballos habían tomado el rumbo equivocado aprovechando que ambos cocheros dormían…
Quizá el carruaje se había adelantado sin siquiera notar nuestra ausencia y proseguía su marcha más adelante en el camino.
Me asomo una vez más por la ventanilla y grito:
-¡Hola!
Espero unos segundos y le repito al silencio:
¡Holoolaaa!
Y una vez más:
-¿Dónde estás?
Ninguna respuesta
¿Debería volver a buscarlo…
Sería mejor quedarme y esperar a que llegue…
O más bien debería acelerar el paso para volver a encontrarlo más adelante?
Hace mucho tiempo que no me planteaba estas decisiones.
Había decidido allá y entonces dejarme llevar a su lado adonde el camino apuntara.
Pero ahora…
El temor de que estuviera extraviado y la preocupación de que algo le haya pasado van dejando lugar a una emoción diferente.
¿Y si hubiera  decidido no seguir conmigo?
Después de un tiempo me doy cuenta de que por mucho que lo espere nunca volverá.
Por lo menos no a este lugar.
La opción es seguir o dejarme morir aquí.
Dejarme morir.
Me tienta esa idea.
Desengancho los caballos y le pido al cochero que se apee.
Los miro: carruaje, cochero, caballos, yo mismo…
Así me siento, dividido, perdido, destrozado.
Mis pensamientos por un lado, mis emociones por otro lado, mi cuerpo por otro, mi alma, mi espíritu, mi conciencia de mí mismo, allí paralizada.
Levanto la vista y miro al camino hacia adelante.
Desde donde estoy, el paisaje parece un pantano.
Unos metros al frente la tierra se vuelve un lodazal.
Cientos de charcos y barriales me muestran que el sendero que sigue es peligroso y resbaladizo…
No es la lluvia lo que ha empapado la tierra.
Son las lágrimas de todos los que pasaron antes por este camino mientras iban llorando una pérdida.
También las mías, creo…pronto mojarán el sendero…”¹

El  sábado 11 de junio a las seis de la mañana en punto sonó el teléfono. Una voz interior me despertó y me dijo:

-¡Rápido!…es una emergencia.

Era Don Daniel  -Ayúdenme, vengan por favor.

Cinco minutos después, mi hermana y yo estábamos con él, y de inmediato nos dejó pasar hasta la recámara de su esposa para decirnos:

-Hace 10 minutos tomó jugo y yo me sentí muy contento porque no había querido tomar nada…lo tragó…pero después…nada, no me habla, no me contesta…nada…y la llamó por su nombre.

Yo tomé una manita de Doña Esperanza entre las mías y no pude sentir su pulso.

Fue Don Daniel quien finalmente, afirmó:

-Creo que ya se fue.

Me agaché y me senté al lado de su esposa, sin soltar su mano; mientras mi hermana Norma fue a nuestra casa por unas veladoras para acompañarlos mientras llegaba su familia.

Unos 30 minutos después, su hija Silvia y su nieto Ted por fin llegaron y nosotras abrazamos a Don Daniel y nos despedimos de él.

Al volver a mi casa, me quedé dormida después de un rato y soñé a Doña Esperanza muy contenta yendo y viniendo por la sala de su casa.

-¡Miraaa! Me decía.

-Ya no me duele-

Y caminaba y brincoteaba como niña traviesa alrededor de su comedor.

Luego me preguntó:

-¿Por qué ellos no pueden verme?-

-Porque usted ya no está Doña Esperanza, por eso- Le respondí.

-Ayyy -se lamentó dulcemente- es que yo los quería abrazar-

Por último me habló con gran entusiasmo de un vestido lila que quería ponerse…y entonces desperté.

Para cuando lo hice el cuerpo había sido llevado ya a la funeraria y mi hermana y yo acordamos no mencionar nada del vestido lila de mi sueño, para no inquietar a Don Daniel.

Esa misma noche nosotros, algunos amigos y familiares en diversos grados; acompañamos a Don Daniel y a su pequeña familia -una hija,  dos nietos y una biznieta- a velar a su adorada esposa Rosa Esperanza, quien murió esa mañana de sábado a los 87 años de edad.

A partir de ese momento, todos los que estamos cerca suyo, desplegamos un red de gentilezas para albergar en ella a Don Daniel. Su hija Silvia viene visitar a su papá entre semana o lo invita a comer a algún restaurante bonito; la dueña de la casa de enfrente charla con él todos los viernes; Ted, su nieto adorado, viaja desde Monterrey durante los fines de semana para visitar a su abuelito; la viuda de uno de sus hijos lo acompaña los sábados; los domingos aparece por aquí su preciosa biznieta acompañada de sus papás y su abuelita; y mi hermana Norma le manda cada semana: chilitos rellenos, frijolitos, arroz con leche o cualquier otra maravilla culinaria que haya preparado para nosotras Ale, nuestra querida amiga y chef privada y muy particular.

Mi entrañable casero y vecino, tiene 91, muy bien llevados años.

Siempre limpio, bien peinado y muy arreglado, sale a caminar con frecuencia por el barrio para comprar viandas; para estirar las piernas y hacer algo de ejercicio o para platicar con algunos vecinos con quienes ha hecho buenas migas a lo largo de los años.

Él Maneja, cuando se hace necesario, su propia camionetita de modelo reciente y desde temprano, riega diariamente, todas las plantas de la casa donde vive junto a nosotros, sus arrendatarios (mi padre, mi hermana y yo) y a un matrimonio sin hijos, muy simpático y bien avenido.

Cuando trajeron a Doña Esperanza del hospital en donde estuvo internada por un mes, yo pedí permiso para leerle en voz alta algunos libros, para entretenerla y para llevarla conmigo a viajar por mundos nuevos.

Al faltar ella, le ofrecí a Don Daniel seguirle leyendo a él; y le llevé 2 libros para que escogiera cual le gustaría escuchar.

Él eligió “El camino de las lágrimas” de Jorge Bucay y desde entonces, todos los jueves, sin faltar uno, a las 7 de la noche, yo me paro en el quicio de su verja y  toco a la puerta con mi libro en las manos.

En algunas ocasiones me he quedado con la impresión de que en nada podemos ayudar, ni mi libro, ni mi buena intención, ni  yo a este hombre de mirada etérea y amorosa; pero en otras, encuentro entre las páginas del libro del doctor Bucay palabras cálidas e iluminadas que logran arropar a Don Daniel en su camino doloroso:

“Después de todo, la muerte es una gran farsante.
La muerte miente cuando anuncia que se robará la vida,
como si pudiera cortar la primavera,
porque al final de cuentas,
la muerte sólo puede robarnos el tiempo,
las oportunidades de sonreir,
de comer una manzana,
de decir algún discurso,
de pisar el suelo que se ama,
de encender el amor de cada día.
De dar la mano, de tocar la guitarra,
de transitar la esperanza.
Sólo nos cambia los espacios.
Los lugares donde extender el cuerpo,
bailar bajo la luna o cruzar a nado un río.
Habitar una cama, llegar a otra vereda,
sentarse en una rama,
descolgarse cantando de todas las ventanas.
Eso puede hacer la muerte.
¿Pero robar la vida? …Robar la vida no puede.
No puede concretar esa farsa...porque la vida…
la vida es una antorcha que va de mano en mano,
de hombre a hombre, de semilla en semilla,
una transferencia que no tiene regreso,
un infinito viaje hacia el futuro,
como una luz que aparta
irremediablemente las tinieblas”²

Desde el primer jueves que fui, Don Daniel me concedió el inmenso honor de permitirme pasar a la habitación que fuera de su esposa, en donde acompañados por unas fresquísimas lilis siempre blancas y perfumadas, una veladora encendida, agua bendita y una foto donde Esperancita luce muy hermosa y jovencita, yo leo entonada y pausadamente la lectura del día.

En el closet de Rosa Esperancita, vi colgado un vestido lila muy bonito, que supongo fue aquel del que ella me habló en mi sueño; y no puedo evitar imaginarla contenta, recorriendo su casa sin que nosotros podamos verla, bailando con su vestidito puesto y su cabello ensortijado y revuelto.

Al terminar la lectura Don Daniel me invita un café y una rebanada de panqué o pastel verdaderamente deliciosa; y entre sorbito y sorbito me platica de ella.

De cómo la conoció; de los 5 largos años que duró su noviazgo; de los 63 años que estuvieron casados; de los otros dos queridos hijos que ambos tuvieron y vieron juntos partir antes que ellos; de los 4 hermanos mayores que él tuvo y también se fueron ya: de los memorables pasteles de manzana que ella le preparaba y de lo mucho que la extraña.

También platicamos de “Los Intocables” la vieja serie de televisión y  de su incorruptible y carismático protagonista  Eliot Ness; de Agustín Lara y de José Alfredo Jiménez.

Y entre risas, sonrisas, suspiros y recuerdos, todos los días desde que ella se fue, él la piensa y la siente y le falta.

En uno de nuestros jueves, Don Daniel me platicó que la foto que él tiene en la recámara de ella, aquella en la que ella se ve tan, tan bonita; ella se la regaló cuando aún eran novios, hace 65 años y me dijo que desde entonces jamás había vuelto a leer la dedicatoria, hasta hacía un par de días y emocionado y conmovido me la mostró.

Con una letra muy elegante y estilizada su entonces novia le escribía:

Querido Daniel si me muero antes que tú
llora una lágrima por mí
que desde dónde quiera que esté yo haré lo mismo por ti.

Él me dice, que daría lo que fuera por volverla a ver un minuto más…sólo uno más, solamente un minuto más...

Y yo sonrío, trago saliva, y le digo que lo entiendo... y para mis adentros pienso que en un futuro que no sé cuándo nos alcanzará, los dos habrán de reencontrarse,  en otro plano, en otro espacio, para abrazarse, para amarse y para fundirse en un último e interminable beso enamorado.

Bibliografía.
¹ Jorge Bucay, El camino de las Lágrimas, Oceano, cuarta edición, 2014 p.p. 13
² Jorge Bucay, El camino de las lágrimas, Oceano,  cuarta edición, 2014 p.p. 70

Musicografía.
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Last Kiss -subtitulada- Pearl Jam

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domingo, 7 de agosto de 2016

De Metros

El de Nueva York, más que un Metro complicado, es una auténtica pesadilla de pozole. Frío, atemorizante y plagado de intersecciones y puntos de transbordo que parecen desvanecerse en alguna divergente de la dimensión desconocida.

El de París, en cambio, es un Metro que cualquier chilango agradecería porque es prácticamente idéntico al nuestro y además está impregnado de música y artistas callejeros que le dan un aire bohemio inolvidable.

El Metro de Chilangolandia es un Metro difícil. Siempre atiborrado de gente en las llamadas horas pico –de 8:00 a 10:00 AM y de 6:00 a 8 pm- y poblado a ratos por seres que más que usuarios, parecen pintorescos habitantes del subsuelo.

De los tres, si me dieran a elegir, yo me quedo con el nuestro y voy a explicar por qué.

Hace algunos años, por motivos relacionados con “¿Quién sabe?” combinados con un poco de “Vaya usted a saber”, a eso de las seis de la tarde, me desvanecí en un vagón del Metro lleno a más no poder; y en fracciones de segundo, ahí en donde no cabía un alfiler, una red de brazos protectores impidieron mi llegada hasta el suelo  y se hizo, de inmediato, espacio para que yo me sentara. Una voz me dijo segura: ¡Yo tengo tu bolsa, tranquila! Otra pidió espacio para que yo pudiera respirar y una tercera me invitó pausadamente a recuperar completamente la conciencia.

En la siguiente estación, tres personas bajaron conmigo protegiéndome con sus cuerpos; y ya en el andén una de las tres me dijo:

-Aquí está tu cartera con tu dinero, aquí tienes tu celular y tu bolsa.

Mis otros dos acompañantes se aseguraron de que yo hubiera vuelto en mí completamente y luego, los tres se despidieron con una sonrisa y desaparecieron de mi vista en el siguiente tren; dejándome muy claro que  cuando de exhibir solidaridad se trata, el Metro de la Ciudad de México, es un Metro abordado por gente por demás extraordinaria: educada, respetuosa y completamente  maravillosa. 



Dada la misma situación en los Metros de Nueva York o París,  creo que entre tanto estrés en el primero y tanta bohemia en el segundo, mi caída libre no hubiera sido detenida por nadie y muy probablemente hubiera llegado hasta China de un costalazo.

Moraleja.

En la vida queridos niños y niñas, bomboncitos y gomitas, cacahuates y pepitas, no importa realmente a dónde se vaya, ni que tan lejos se logre llegar, sino quien nos acompañe a lo largo del camino.

Glosario.
Chilango. Dícese de aquel que tiene cuerpo de chile y cara de chango.
Chilangolandia. Mexicalpan de las tunas verdes y las mujeres entronas, la hermosa tierra que me vio nacer. -¡Ajúa!
Costalazo. Fuerte ranazo.
Ranazo. Del bávaro Ya te distes en tu maus Mickey.
Distes. Segunda persona del singularts Del verbo diarts

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sábado, 30 de julio de 2016

¿La trillada referencia?


Todo el mundo sabe que quien escucha una voz para sus adentros que lo apoya y lo anima…medita; y que de quien oye más de una voz hablándole a él, sólo a él y a nadie más que a él…hay que huir despavorido; aunque…a veces…por miedo de que esté ocurriendo lo segundo, se ignora olímpicamente lo primero, y entonces….

-¡Diástole!-

Hay que hablar, hablar y hablar, fuerte, quedito y más o menos; e insistir, insistir e insistir, todo el tiempo y a toda hora, hasta que “el escucha” deje de pretender su necio “no oigo no oigo soy de palo” y se establezca la conexión cósmica que da paso a la magia luminosa que ejerce en nosotros el pequeño niño que todos llevamos dentro.

Ese mismo Peter Pan que nos dicen los que saben, hay que aniquilar para crecer y madurar…o de perdida controlar, dominar y mantener a raya y sin tregua; es curiosamente, el único con la fuerza suficiente para sacarnos a flote de las situaciones más extremas.

Su presencia refrescante y vivaracha nos permite hacer las bromas más bobas en medio de las situaciones más difíciles y reírnos  de buena gana de  tragedias espantosas.

Él es quien mantiene nuestra esperanza viva y nos sostiene con su aliento para no dejarnos caer cuando de sobrevivir se trata.

Una vez superadas las situaciones que le hicieron emerger en nuestro auxilio, Peter se acurruca y se queda sentadito dormitando detrás de nuestras orejas, por si alguna vez debiera salir de nuevo a salvarnos con sus juegos socarrones y chistes por demás simplones, de arrastrarnos por la vida como zombies de película del Santo: chafas, moridos, podridos, jodidos y chupándole la alegría a los demás.

Glosario.
Diástole. Al igual que sístole, movimientos salerosos de nuestro muy sacramentado corazón.
Salerosos. Con ritmo♪♫, con ritmo♪♫, con ritmo♪♫ ¡Eaaaah!
Socarrones. Burlones. Al mas puro "te vas por la sombrita" style.
Moridos. Del latín petateado. 
Petateado. En el más over de los games.

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domingo, 24 de julio de 2016

Una historia que contar...

La Mala Pata

Sospecho con el pecho y calculo con el pie derecho, que el peor de los sitios en donde puedes pararte, es el del presunto culpable. Tristísimo  punto ubicado exactamente en donde se cruzan las coordenadas del lugar incorrecto y la hora equivocada.

Al poner tu gran patota entre tanta obscuridad, tu injustificable y muy salitre presencia en esa zona fatal, te convertirá de inmediato en el acusado de un delito inexistente, tan grave e imperdonable, que resultará  impronunciable para los que te señalen, por lo que no merecerás si quiera, el cobijo que la ley otorga a sus peores transgresores.

El final del proceso asfixiante en el que te verás inmerso, por salado y por tarado,  indicará apenas el principio de tu guerra; pues de todas las batallas, la  importante, la medular, es la que te lleva a enfrentarte contigo mismo y a buscar muy dentro tuyo, lo mejor de ti, para sobreponerte a un espacio en el tiempo que jamás entenderás.

Ese sin duda será tu combate decisivo. El que si pierdes te mantendrá  prisionero de un instante en tu pasado, que te disgusta y angustia, que te duele y te enfurece y que poco a poco, si lo dejas,  irá consumiendo tu presente y tu futuro hasta aniquilarte en vida.

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domingo, 17 de julio de 2016

Para iniciar...

Del oficio de escribir, diría un buen sastre: hay mucha tela de donde cortar.

Habría que decir primero que las letras, guardan siempre una historia fabulosa por contar, y  el trabajo del que escribe,  es tratar de interpretar: lo sabido, lo escuchado, lo soñado o lo vivido; hasta darle un cuerpo y un sentido, y convertirlo en algo que valga la pena narrar.

Sería importante acotar, que a las musas hay que seguirlas con verdadera lealtad,  porque cuando se deciden a abrir sus muy custodiadas puertas hacia la creatividad; la tinta habrá de fluir con fuerza, con fiereza y con una inmensa belleza…y entonces es tiempo de comenzar.

Es necesario aclarar a quienes lo pudieran dudar, que para escribir, hay que leer con franca continuidad, para habitar por momentos en los mundos ajenos y remontar renovado hacia los universos propios… y empezar a trabajar.

Y dúdelo quien lo dude y dígase lo que se diga, acerca de cierta nube sombría que se yergue sobre la literatura en la actualidad;  gracias a la asombrosa facultad de imaginar, siempre habrá un lector interesado y un escritor fascinado por letras de un mismo color, transformadas en un cuento, un poema, una crónica, una novela…o en un hilo, una aguja y un dedal, habiendo en el escribir, diría un buen sastre, tanta tela de donde cortar. 

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Dreams The Cranberries -subtitulado-
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domingo, 10 de julio de 2016

De Peter en Pan

A finales del año pasado decidí escribirle una larga carta de agradecimiento a una autora que me regaló con la lectura de su obra iluminada:  “Dios Nunca Parpadea” fuerza y ánimo, para seguir en la necia, con mi loco sueño de escribir.

Porque quise, porque pude y porque además, me vino en gana, publiqué mi epístola feliz, en mi blog, bajo el nombre de “No están todos los que son” el 11 de noviembre del 2015.

Para  mi inmensa sorpresa y total entusiasmo, Regina Brett, finalista para el premio Pulitzer 2008 y 2009;  escritora de quien me declaro fan apasionada; cálida y gentil, tal y como yo la imaginaba, contestó mi muy efusivo y cariñoso correo electrónico, algunas semanas antes de la Navidad del año pasado, con las siguientes palabras:

De: Regina Brett <regibrett@gmail.com>
Para: maryaangeles@yahoo.com.mx
Enviado: Miércoles, 9 de diciembre, 2015 22:36:24
Asunto: - Thank you

Maria,

Thanks for your note.
I’m so glad that you found my book helpful.

I hope you use your words to inspire others and bring them joy and hope.

All the best,

-          Regina


Su respuesta hizo un inmenso eco en mí y me puso a brincar como cangura borracha por todos lados, emocionada e impaciente por volver mi tan acariciada intención en realidad.

En su libro Regina sentencia:

“Un escritor es alguien que escribe. Si quieres ser un escritor escribe…

Escritores y aspirantes a escritores formaban una inmensa cola afuera de la capilla en la Universidad Case Western Reserve. Parecía una convención de clones…todas las personas asistieron a “Una conversación con Anne Lamott” eran mujeres..y llevaban la misma mirada hambrienta en los ojos….

Anne Lamott…Una vez escribió “Cuando Dios va a hacer algo maravilloso, Él o Ella empiezan por un imposible” Primero la descubrí al leer "Pájaro a Pájaro: algunas instrucciones para escribir y para la vida"…El título surgió cuando su hermano, que tenía diez años en ese entonces, luchaba por escribir un informe sobre pájaros. Le habían dado de plazo tres meses, pero había esperado hasta el último momento para empezar. Él se sentó a la mesa, casi en lágrimas, rodeado de libros sobre pájaros que no había abierto. Su papá lo consoló con las siguientes palabras: -Pájaro a pájaro, amiguito. Sólo tómalo pájaro a pájaro.

La escritura es así de sencilla. Como lo son, al parecer, los abrumadores proyectos y planes que llevamos a cabo, es sencillo si los tomamos pieza por pieza, pájaro a pájaro.

Termina un cuento, un poema. Haz el compromiso de terminar las cosas. Y si no sabes por dónde dar inicio, empieza por tu niñez.

Anne nos dijo que escribiéramos lo que quiere ser escrito. Pregúntate: ¿Qué tan vivo estás dispuesto a estar? Acalla las voces en tu cabeza, sean de padres, maestros o la cultura a tu alrededor. Después, siéntate y escribe un primer borrador, aunque sea malo.

Ella habló de escuchar el codazo del Espíritu Santo, esa voz interna, esa premonición intuitiva.

-La gente más común escucha ese llamado creativo-dijo ella-. Sólo cuenta tus historias y cuéntalas con tu propia voz. Eso es todo lo que la gente busca.

¿Puede ser tan fácil? ¿Dónde encuentras historias que contar?- Están en ti, como joyas en tu corazón –dijo.

Nos fuimos sin tener idea de cómo conseguir una publicación. Pero… sabíamos por dónde empezar: palabra por palabra. Línea a línea. Pájaro a pájaro.”  p.p.103

-¡Inspirador! ¿Verdad?

Para finales de abril de este 2016, recibí la respuesta negativa de las dos casas editoriales –Random House y Urano- a las que sometí mi tesoro a consideración.

No obstante, el lanzamiento por la red de mi muy amada ópera prima, está prácticamente listo y yo no podría sentirme ni más feliz ni más satisfecha al respecto.

Muchas voces me repitieron a lo largo de los años: ¡Lanza por la red! ¡Lanza por la red!... Y yo, porque soy un burro empecinado y orejón; porque le di varios giros a la historia; porque no tenía los derechos de autor y porque además volaba la mosca; nomás no concretaba ¡Diantres!

Hoy mi libro, dirigido a niños mayores de 18 años, se encuentra listo y en manos de mi mega brody y  súper socio number one Albertito Ibañez Pérez, quien ultima detallitos para subirlo a la red, permitiéndo así, que lo conozca el mundo (GRACIAS OTRA VEZ HERMANO)…sí, dije bien…el mundo; hecho que, a la primera que apantalla es a mí, que sigo perpleja ante el halagador e increíble hecho de que se me lea, a través de este mi blog ¡A mí mis cuentos! en lugares tan lejanos como Ucrania, Rusia, China e Indonesia.

Espero que mi tan admirada Regina Brett tenga boca de profeta y mis palabras logren inspirar a otros y llevarles alegría y esperanza….que es exactamente lo que quiero que suceda con mi bebé.  ¡Condenada Regina sí parece que ya lo leyó!

Mi diamante, fue escrito tal y como describe Anne Lamott que sucede el proceso creativo: de Peter en Pan y de cocodrilo en reloj; desde la mágicamente realista estación del Metro Balderas, hasta la tierra prometida de Nunca Jamás.

Así que en este 2016…ahora sí, sí que sí, porque nada sucede en la víspera, porque ya chole y ya chale de tantas largas, porque ya me tocaba y se me hizo, porque sólo aquello que debe ser será y porque este es mi momento…  "Correspondencia Del Metro Balderas a Nunca Jamás”  será, en breve, ciber puesto a su consideración, con las mejores vibras, shalomes y namasteses de todos los que intervenimos en él.

¡Ajúa!

Glosario. 
Chole. Basta, finito, no más, tan tan, punto y se acabó.
Chale. ¡Cáspita! ¡Caracoles!
              
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Facebook María Ángeles


domingo, 27 de marzo de 2016

Aleluya

Mi amor por la literatura comenzó antes de cumplir los 6 añitos, en una tarde que puedo recordar con  una precisión casi ridícula, cuando un regalo  tocó a la  puerta de mi casa, permitiéndome con su aparición en mi sala y en mi vida, iniciar un viaje  mágico y extraordinario que no termina todavía.

Esa tarde, el representante de una casa editorial, nos  dejó, a  mi mamá y a mí– a vistas- los 12 tomos de la Enciclopedia Salvat y una colección de cuentos para niños que era, más que especial y bonita, completamente soberbia.

Las pastas de los libros eran negras, duras y muy gruesas, brillantes y lustrosas; y al frente, bajo los títulos escritos con letras doradas y majestuosas, sobresalían unos cromos, que al moverlos, permitían que las imágenes se movieran también, resaltando su tercera dimensión y sus colores espectaculares.

De todos los cuentos que el vendedor nos mostró, yo abracé de inmediato, porque  me hipnotizó desde el primer instante,  “El Soldadito de Plomo” de Hans Christian Andersen. Y era tal mi entusiasmo por el libro, que mi mamá me dijo, que ese ya era mío, porque ella me lo regalaba.

Yo me fui corriendo con mi regalo a mi cuarto y me senté en el suelo, para analizarlo con detenimiento. Las ilustraciones eran muy vistosas e importantes y me dejaban saber, que mi libro, contenía una historia por contar…pero mi libro, que también tenía muchas letras, no me decía mucho más, porque a los 6 años, yo leía requeté mal. No obstante, yo insistía e iba y venía por las hojas, leyendo palabras muy cortitas  e imaginando las demás.

 La Enciclopedia y los cuentos se quedaron en mi casa y durante ese, mi primer año escolar , yo habría de poner mi mejor esfuerzo para aprender realmente a leer, con la sola intención de disfrutar de mi regalo, que permanecía oculto y resguardado debajito de mi cama.

Cuando por fin lo leí y me enteré de la amorosísima historia entre el pequeño soldadito de plomo al que le faltaba una pierna y la frágil y etérea bailarina de papel, la pata  que siempre tengo en la luna, se despegaría por primera vez del suelo, para no bajar de ahí jamás.

A “El soldadito de Plomo” Le siguieron muchos otros libros más, producto de mis constantes golpes maestros, dirigidos todos,  al librero de mi casa,  de donde me robaba  lo que me parecía interesante, para ir luego a esconderlo siempre al mismo lugar  y  devorarlo cuando me sentía a salvo, protegida y sobre todo cuando nadie me veía; pero ese, mi  primer libro y boleto hacia el mundo sin regreso de mi imaginación desbordada, sería siempre para mí, el mejor libro de todos.

Escribí mi primer cuento a los 12, como parte de un trabajo escolar en equipo (yo escribí  la historia y ella dibujó las ilustraciones) con mi mejor, mejor, mejor amiga de infancia, la muy querida e inolvidable Mari Carmen Relloso.

Nuestra obra, contenía más de 20 cuartillas y giraba en torno a un ángel, su llegada al cielo y sus diálogos con Dios sobre la creación del mundo.

El relato, invadido todo por maravillosas y coloridas palabras, contenía también música de Piero, cuya obra –letra y música- acompañaban a una fábula que era mucho más que buena y que para sorpresa nuestra, lejos de darnos la mejor de las calificaciones -que era a lo que ambas aspirábamos- nos ganó una reprimenda por parte de nuestra tiernamente admirada maestra de Español, que no creyó que yo fuera capaz de escribir algo así, ni a nosotras creadoras de un cuento tan formidable  y, o lo habíamos copiado de algún libro –que ella no lograba determinar- o fue escrito para nosotras por un adulto, lo suficientemente tonto para escribir una pieza tan larga y tan bien hilada, sólo para hacernos quedar mal.

De muy poco valieron nuestros argumentos para defender nuestro trabajo -que fueron muchos- porque  ese mes, recibimos la más baja calificación aprobatoria, como muestra de la buena intención de Miss Gali, junto con la instrucción de no volver a tocar el tema.

El tema no fue vuelto a tocar, por lo menos por mí, y yo jamás volví a escribir.

Y no lo hubiera hecho más, de no ser, porque, por alguna, misteriosa pero bendita razón, logré atravesar una barrera, que en momentos me pareció de dimensiones por completo estratosféricas y llegué viva hasta el 2009, cuando, calva, producto de mis muchos males, convaleciente, recién egresada del hospital de Nutrición Salvador Subirán y habiendo perdido irremediablemente una de mis muchas vidas de gato; en una noche iluminada, me animé a sentarme a escribir, para compartir con otros una historia que siete años después, se convertiría en “Del Metro Balderas a Nunca Jamás”, libro que es, ante todo y sobre todo, un testimonio de fe, que contiene en sus crónicas y cuentos un canto feliz y agradecido para alabar a Dios.  

Hoy, cuando todos los gobiernos, habidos y por haber, demuestran uno a uno, no funcionar; las economías más estables y poderosas del orbe se vienen a pique; aparecen mesías de pacotilla, -de a compre dos y llévese tres- todos los días; a la ciencia se le acaban los argumentos para explicar los eventos más simples de la naturaleza;  y estamos, segundo a segundo, contraponiendo los vaticinios del otrora infalible Nostradamus, aún vivos; hoy, para encontrarnos, hay que volver nuestra mirada hacia el principio.

Y el mío, aún para sorpresa mía -que no lo planee en absoluto y había olvidado por completo todo lo relativo al incidente ocurrido con mi primer cuento- es el mismo desde donde me lancé de niña: ¡Aleluya! que es para mí, el mejor de los principios; alegría con la que espero contagiar a quien lea “Del metro Balderas a Nunca Jamás” -que verá la luz en breve- de amor por nuestra tierra, por la vida y sobre todo por  el Jefe Chido One, que todo lo hizo y sigue haciendo duper bien.

Glosario.
Aleluya. Alabanza al Señor. Canto de alegría y demostración de júbilo.
Jefe Chido One. Dios, el único, único Jefe.
Duper. Súper a la N potencia.

Musicografía
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domingo, 21 de febrero de 2016

De casta le viene al galgo


Este 14 de febrero de 2016, nos encontró cerrando filas y acompañando a mis queridos primos y por demás hermosos sobrinos a despedir a la entrañable tía Isabel; su adorada mamá y abuelita, quien un día antes, decidió que no quería sentir más dolores, de esos que el cáncer de páncreas le produjo por casi dos años y medio.  

Salvador, Luis Enrique y Gaby; sus hijos, estuvieron con tía Isabel y le dijeron que lo entendían. Que estaba bien que era hora de descansar y la acompañaron en su último latido.

Ella se fue en un día dulce y amoroso, y nos dejó pensando a todos los que la conocimos, en su naturaleza extraordinaria y en toda la fuerza de flaqueza de la que tuvo que armarse 30 años atrás, cuando una bala asesina le quito a su marido, en un día como cualquiera y la obligó a sobreponerse de inmediato a sus sentimientos más devastadores, para luchar por llevarle pan, vestido y educación a sus tres hijos.

Mi querida tía Isabel, una vez viuda del tío Enrique, no volvió a casarse nunca, y concentró sus esfuerzos y dedicó su vida a hacer con aquellos tres pequeñitos indefensos, sus  adorados hijos, su obra maestra.

Encaminando sus pasos con esmero, primero, y luego acompañándolos en aciertos, logros y éxitos; pero también, guiándolos a través de fracasos, sinsabores y contrariedades, hasta llevarlos a encontrar su adultez, al lado de la figura luminosa de su madre, siempre presente.

Esta mujer, hermosa, recia e indomable, aún en el último tramo de su vida y presa de la más horrible tortura; esperó paciente, hasta ver a su hijo mayor casado y con su vida hecha, para despedirse ella misma de la suya, con la satisfacción de la labor cumplida.

Gracias tía Isabel, por tu legado: mi sangre, tu estirpe, en quienes te podré encontrar cuando te busque, y por tu insustituible ejemplo de vida:

¡Ama!, vive la vida, sal a su encuentro, celébrala y vive, ¡vive!, ¡vive!, que la vida es para amar y para dar, sin reservas, sin límites, sin medida.

Tus atesorados hijos y nietos habrán de encontrar en su momento, paz, consuelo, fuerza y entereza, como la encontraste tú 30 años atrás, que de casta le viene al galgo y eso tú ya lo sabías y por eso te fuiste en paz.

Descansa tía.

Hasta volvernos a encontrar

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