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domingo, 7 de agosto de 2016

De Metros

El de Nueva York, más que un Metro complicado, es una auténtica pesadilla de pozole. Frío, atemorizante y plagado de intersecciones y puntos de transbordo que parecen desvanecerse en alguna divergente de la dimensión desconocida.

El de París, en cambio, es un Metro que cualquier chilango agradecería porque es prácticamente idéntico al nuestro y además está impregnado de música y artistas callejeros que le dan un aire bohemio inolvidable.

El Metro de Chilangolandia es un Metro difícil. Siempre atiborrado de gente en las llamadas horas pico –de 8:00 a 10:00 AM y de 6:00 a 8 pm- y poblado a ratos por seres que más que usuarios, parecen pintorescos habitantes del subsuelo.

De los tres, si me dieran a elegir, yo me quedo con el nuestro y voy a explicar por qué.

Hace algunos años, por motivos relacionados con “¿Quién sabe?” combinados con un poco de “Vaya usted a saber”, a eso de las seis de la tarde, me desvanecí en un vagón del Metro lleno a más no poder; y en fracciones de segundo, ahí en donde no cabía un alfiler, una red de brazos protectores impidieron mi llegada hasta el suelo  y se hizo, de inmediato, espacio para que yo me sentara. Una voz me dijo segura: ¡Yo tengo tu bolsa, tranquila! Otra pidió espacio para que yo pudiera respirar y una tercera me invitó pausadamente a recuperar completamente la conciencia.

En la siguiente estación, tres personas bajaron conmigo protegiéndome con sus cuerpos; y ya en el andén una de las tres me dijo:

-Aquí está tu cartera con tu dinero, aquí tienes tu celular y tu bolsa.

Mis otros dos acompañantes se aseguraron de que yo hubiera vuelto en mí completamente y luego, los tres se despidieron con una sonrisa y desaparecieron de mi vista en el siguiente tren; dejándome muy claro que  cuando de exhibir solidaridad se trata, el Metro de la Ciudad de México, es un Metro abordado por gente por demás extraordinaria: educada, respetuosa y completamente  maravillosa. 



Dada la misma situación en los Metros de Nueva York o París,  creo que entre tanto estrés en el primero y tanta bohemia en el segundo, mi caída libre no hubiera sido detenida por nadie y muy probablemente hubiera llegado hasta China de un costalazo.

Moraleja.

En la vida queridos niños y niñas, bomboncitos y gomitas, cacahuates y pepitas, no importa realmente a dónde se vaya, ni que tan lejos se logre llegar, sino quien nos acompañe a lo largo del camino.

Glosario.
Chilango. Dícese de aquel que tiene cuerpo de chile y cara de chango.
Chilangolandia. Mexicalpan de las tunas verdes y las mujeres entronas, la hermosa tierra que me vio nacer. -¡Ajúa!
Costalazo. Fuerte ranazo.
Ranazo. Del bávaro Ya te distes en tu maus Mickey.
Distes. Segunda persona del singularts Del verbo diarts

Próximante a través de este blog el lanzamiento del libro electrónico “Correspondencia del Metro Balderas a Nunca Jamás”
  
Musicografía.
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3 comentarios:

  1. Lo mas importante: quién nos acompañe a lo largo del camino.

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  2. Y sí... me gustó la moraleja, no hay nada más cierto :D te quiero mucho Maxi!!

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    1. Y yo a ti Mini, amiga, cómplice, maestra. Te envío un abrazo lleno la inmensa gratitud que me embarga por la amistad total con la que me regalas

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