El corazón sueña con
conocerlo.
Cada latido le busca, le
anhela, le persigue…
Su intento imperioso en
alcanzarle, debe enfrentar laberintos, espejismos, mitos.
De algún modo el corazón
sabe que para encontrar al amor hay que romperse, desintegrarse y darse; hasta
exclamar maltrecho, roto, convencido y vivo:
-“Tengo pleno derecho a
compartir las penas de los demás; y aquél que puede hacer eso y al mismo tiempo
contemplar la belleza del mundo y captar algo del prodigio que encierran ambas,
está en contacto inmediato con lo divino y se ha aproximado al secreto de Dios
más que ningún otro.”¹
Amor fraternal, de todos, el
más esquivo, de todos, el más profundo, de todos, el más exquisito.
Bibliografía.
¹ Oscar Wilde “De Profundis”
1993, pág. 84
Musicografía.
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Gracias Angie por estas palabras en tu blog. Así es, para dejar entrar el amor en tu vida primero te tienes que desintegar para darle tu espacio...no hay de otra!Ismael
ResponderBorrarGracias a ti Isma por seguir el blog y por tus comentarios tan cálidos. Un abrazo.
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