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lunes, 8 de julio de 2013

¡Bang Bang!


Cuando nos encuentra el caos, (una detención injustificada en un país extranjero -como en mi caso- una enfermedad, un accidente, un robo, un divorcio, la pérdida de un ser amado, la salida de un trabajo, el fracaso de un proyecto largamente acariciado etc… etc…etc….) nos abraza la nada.

Curiosamente, en esos momentos nos encuentra también la total certidumbre de que: maltrechos, cansados, aterrados o enojados; cuando llegue el momento, dejaremos atrás esos eventos catastróficos transformados en mejores personas.

A esa fuerza inmensa que nos envuelve y protege en situaciones de enredo y confusión, solemos llamarla de muchas maneras que no logran definir su grandiosa omnipresencia.

Aunque por estas fechas -por puro listos que somos y porque si no sería el colmo- tenemos más que dominado el punto del tal ¡Big Bang!, y ya sabemos cuando ocurrió, como pasó, que sucedió y en donde aconteció, no entendemos todavía un muy pequeño detalle: ¿Qué lo generó?

No es por intrigar pero dudo mucho que logremos dar con esa respuesta, porque, verán ¡Santas confusiones Batman! La paradoja es la inversa, la Fe no encuentra su Todopoderoso Principio en el  muy pequeño hecho de que ustedes crean en algo, sino en el Mágico Prodigio de que esa Fe, en ustedes,  no deje jamás de creer ¡Bazinga!

¡Tan-tan!


Musicografía.
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