Hace 40 años, el físico escocés Peter Higgs y otros colegas, conjeturaron la existencia de cierta partícula, ahora conocida como el bosón o partícula de Higgs, que pudiera explicar el por qué los átomos, y todo lo demás en el universo, tiene masa.
Si ésta existiera, afirmaban, desencadenaría una nueva etapa del conocimiento científico moderno, pues la llamada también “partícula de Dios” podría dar la respuesta a la pregunta de por qué estamos aquí.
En 2008, después de años de espera y construcción, estuvo arriba el switch de una potente máquina construida a una profundidad de más de 150 kilómetros bajo tierra, entre la frontera de Suiza y Francia para el proyecto ALICE – por sus siglas en inglés- (A Large Ion Collider Experiment) que tiene como objetivo la recreación del Big Bang, origen del Universo, en una escala microscópica.
Orgullosamente -¡arriba México!- Científicos mexicanos encabezados por Gerardo Herrera Corral, diseñaron, fabricaron y montaron en ALICE un detector de partículas llamado V0, que ha sido clave para los hallazgos científicos de la máquina y gracias a esto, en los años venideros estaremos mucho más cerca de entender cómo fue que durante su génesis, el universo, de tener menos del tamaño de un protón (un punto seguido de 15 ceros y un uno, metros), en una fracción de segundo, creció al tamaño de una bola de golf… y… continua expandiéndose.
El pasado 14 de marzo de 2013 el CERN, -por sus siglas en francés Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire - (organización europea para la investigación nuclear) anunció que encontraron una nueva partícula que se ve cada vez más como el bosón de Higgs. La manera en que interactúa con otras partículas y sus propiedades cuánticas, junto con las interacciones medidas con otras partículas, indican fuertemente que es un bosón de Higgs. Todavía permanece la cuestión de si es el bosón de Higgs del Modelo estándar propuesto por el físico escocés y su equipo, o quizás el más liviano de varios bosones predichos en algunas teorías que van más allá del Modelo estándar.
Tenemos todos claro en este punto del proyecto, que los inmersos en ALICE están recreando un segundo mini big bang y que van muy bien en el proceso; incluso el conejo blanco aprobaría sus resultados y tiempos. En cambio, el gato de Chershire de otra Alice, no menos compleja y enigmática que ésta, todo sonrisas e irreverencia preguntaría interesado:
-Y solamente por amenizar la hora del té mi querida Alice, habiendo atravesado un largo camino en tu andar y sabiendo mejor que nadie, todo el trabajo que te costó llegar hasta donde estás, ya que pones tanto empeño en generar un segundo Big bang mi preciosa niña, sabes ya ¿qué fuerza generó el primero?
Musicografía
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