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lunes, 28 de octubre de 2013

Tamalitos de…ultratumba

Al morir mi abuelo, dejó tras de sí un gran halo de misterio. Nadie en la familia hablaba de él ni había fotos suyas a la mano, sin embargo, año con año en día de muertos, mis queridas primas Vicky y Argentina - aún niñas- eran enviadas por su padre –el tío Miguel- hasta la tumba de del Capitán II Aurelio Arellano Ortiz, con órdenes estrictas de llevarle flores.

Ninguna de las dos conoció al abuelo y las pocas cosas que habían oído sobre su vida eran temibles, no obstante, el 2 de noviembre era para ellas un gran día y puntualmente, llegaban hasta el panteón de buena gana… porque en lugar de flores, mis primas compraban tamales suficientes para alimentar a un regimiento. De dulce, de mole y muchos verdes y se sentaban plácidamente sobre la tumba de Don Aurelio a comérselos todos, a sus anchas y a ver pasar el día, repitiéndole al abuelo de cuando en cuando:

-¿Ya ves? A ti nadie te viene a ver, porque eras malo, por eso.

Después de los tamales seguían los dulces y el día de muertos veía su fin junto con el dinero del tío Miguel, con la misión cumplida: dos preciosas flores –Vicky y Argentina-habían estado todo el santo día acompañando al abuelo Aurelio y platicando con él.

Cuando Argentina me contó esta anécdota hace poco, todavía divertida por el tamaño de su travesura, me dio la idea de escribir sobre las historias de terror de mi familia. Hay tantas. De nahuales, de brujas poderosas, de duendes perversos y espantos de poca monta. Todas entretenidas, todas dignas de ser contadas y todas deliciosas. Espero recopilarlas, darles forma y en un futuro no muy lejano...compartirlas con ustedes.

Musicografía.
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