Al comenzar la primera Guerra
del Golfo, los rumores del estallamiento de la tercera guerra mundial empezaron
también.
Italia decidió participar en
el conflicto bélico armado cuando yo vivía en Pisa.
Las compras de pánico de
víveres no perecederos, hicieron su aparición y más de una vez, atravesé la
Avenida Corza, siempre alegre y transitada, completamente desierta.
En esos días, no tenía
televisión y mi gran compañero era un radio color cereza a través del cual,
sintonizaba una estación local para mantenerme informada.
Tarde con tarde escuchaba
llorar a las abuelitas que sufrieron la Italia de Mussolini y cabizbaja, me solidarizaba
con su dolor al recordar el pasado y con su terror al verse inmersas en una
nueva guerra.
Lo cierto es que mi pequeño
radio en lugar de consolarme, exacerbaba mis miedos, permitiéndome imaginar un
ataque aéreo enemigo, capaz de localizar fácilmente mi casa, por medio de la
ventana que yo tenía sobre mi cama y que usaba para contemplar la Luna en
las noches claras.
La
invasión nunca ocurrió, yo finalmente me sobrepuse a mis temores y la guerra
dio fin algunos meses después… pero los relatos y los llantos de las abuelas
sobrevivientes a la Italia Fascista de la Segunda Guerra Mundial todavía hielan
mi sangre.
Musicografía
La Vita è Bella
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