Hace dos semanas, acompañé a
Mary a abrir una cuenta de ahorro en banco Azteca y leí en su nombre –ella es
analfabeta- los datos que aparecen en su acta de nacimiento, requeridos por la
ejecutiva bancaria.
Luego le expliqué con
detenimiento el funcionamiento de su cuenta y depositamos juntas 350 pesos
mexicanos, mismos que una semana después, se convirtieron en 700 pesos,
contantes y sonantes, que han sacado la meta de comprarse un terreno para construir su casa, del mundo
inalcanzable de los sueños muy guajiros, para transformarse en un proyecto
realizable a base de tiempo, perseverancia y tenacidad.
También compré un cuaderno cuadriculado
y una pluma con tinta negra y punto grueso para comenzar por el principio: una
plana de las letras Aa y una del número 1.
Para esta fecha la agenda
laboral de María ha sido completamente cubierta por cuates y cuatas que
recibieron gustosos en sus casas a Mary y a su hijito Nachito, para realizar
labores domésticas.
Mi amiga Mini y yo
comentamos, durante mi segunda visita a su depa acompañando a Mary, sobre
cuantas personas y situaciones benignas tendrían que tocar la vida de María
para que ella pudiera generar una diferencia palpable en la vida de sus hijos…
Realmente no tengo gran idea
de cuál será el futuro que les espera a Mary y a sus niños, pero sí sé y les
puedo asegurar, que con suerte y un ganchito...todo se puede lograr.
Musicografía
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