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lunes, 11 de agosto de 2014

Entre el Cielo y la Tierra

En 2002 un muy enfermo Juan Pablo II visitó  México por quinta ocasión promulgando la canonización de Juan Diego.

Hasta antes de ese evento las prácticas de las curanderas de nuestro país eran consideradas demoniacas y por supuesto eran mal vistas en grado de muy por la gente culta y por la letrada.

Pero sucedió que  en esos  días, un grupo de 6 curanderas de Huautla de Jiménez, Oaxaca, se acercaron al señor Obispo oaxaqueño, suplicando su ayuda para realizarle una limpia al Papa porque El Altísimo mismo, se los había pedido.

El Prelado, por supollo, mandó a las curanderas por el tubo más grande que pudo encontrar y le dio carpetazo al asunto.

Algunos días después, y dado que el canonizado era un indígena, un grupo de camiones cargados de hartos inditos salieron de Huautla, para dar el bonito look indigenista al evento papal.

Los seleccionados contaban con un pase especial que les permitía identificarse como parte de la comitiva de mexican curios. Y coladas entre este grupo, las 6 curanderas oaxaqueñas, cuando se les pidió, mostraron un pañuelo blanco, que hizo las veces de su pase y se subieron, sin más ni más, en un camión que las trajo a la capital.

Al llegar a la basílica de Guadalupe las seis inditas se acercaron a la seguridad de Juan Pablo, pidiendo permiso para hacerle una limpia, y tuvieron que pasar por encima del Obispo de Oaxaca, que casi se infarta cuando las vio ahí a unos cuantos pasos del Papa.

Pero quiso el destino, o quiso el Jefe, que Juan Pablo II en persona fuera notificado de la presencia de las inditas y viera con buenos ojos su intención.

Cuando las curanderas se enteraron de que el Papa accedía, se pusieron muy contentas y sacaron de entre sus faldones y enaguas sus ramos escondidos y limpiaron a Juan Pablo, que, increíblemente pudo salir caminando, de un evento al que llegó cargado.

A partir de ese día la medicina tradicional mexicana, se convirtió en medicina sagrada e incluso hubo una  modificación a la Ley General de Salud en 2006, gracias a la cual en cualquier hospital, si el enfermo lo requiere se le puede practicar una limpia.

En la actualidad se construye un temazcal en todo hospital nuevo que se edifica.


“Hay más cosas entre el Cielo y la Tierra de las que puede entender tu filosofía Horacio” William Shakespeare

Glosario.
El Altísimo. El Jefe
El Jefe. El Chido más Chido one. 

Musicografía.
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lunes, 7 de julio de 2014

Los Cuentos del Batallón Perdido


Hace unos días en la estación del metro Chabacano, me topé de frente con lo que me pareció, en primera instancia, era  una venta de separadores para libros.

Como en el metro todo cuesta 5 ó 10 pesos, me acerqué contenta y convencida de que podría comprar uno para mí y escogerlo a mi gusto.

Al leer los letreros de la venta con más detenimiento, me di cuenta de que en realidad se trataba  de cuentos cortos -de no más de una cuartilla- con moraleja incluida.

Los cuentos estaban elaborados en  el  formato de separadores de libros, lo cual no solamente los hacía atractivos sino también útiles.

-¡Genial!, pensé. Yo quiero uno.

Me acerqué y le pregunté a un vendedor, que traía puesta una camiseta con la leyenda  “Los Cuentos del Batallón Perdido”, si los había leído y lo miré con la carita más inquisitiva que encontré en mi repertorio.

Él se sonrió conmigo al responderme:

-Yo los escribí.

- ¿A sí?, dije yo, ¿y cuál te gusta más?

 Lleno de paciencia me respondió:

-“Un tiempo en algún lugar”.

Me decidí por ese, lo pagué y lo llevé conmigo.

Pasos adelante me di cuenta de que acababa de hablar con el autor de mi cuento nuevo  y decidí volver sobre mis pasos para pedirle su autógrafo.

Jorge me dedicó de buena gana mi librito de a 10 bolas, lo firmó como “Los Hermanos Torres”  y yo me marché satisfecha con mi nueva adquisición.

Al verlo, hojearlo y leer:

“En un remoto lugar, una preciosa brújula lloraba por ya no sentirse útil pues alguien la había abandonado.

En ese momento se le acercó un reloj, quien por ir absorto en contar el tiempo perdió el rumbo del camino…”

Me gustó mucho y me sentí  feliz con mi libro-separador que no solamente contenía una linda historia, sino que además, estaba ilustrado con dibujos simples y bonitos y que por si fuera poco, se ocupaba de mantener  el libro que estaba yo leyendo, en la página exacta de mi interés y lectura.

Una semana después volví a ver a los hermanos Torres vendiendo sus historias en el Metro, en la misma estación y en el mismo lugar.

Esta vez me acerqué curiosa a preguntar: ¿cómo lo lograron?

Adrián -el  otro Torres-me contó que tenían 2 años trabajando en el metro, editando ellos su material y batallando por fondos, hasta que hace un año y medio, se enteraron de que la Fundación Cultural de trabajadores de Pascual y del arte A. C., apoyaba artistas y obras de teatro, imprimiéndoles su propaganda y carteles. 

Entusiasmados ante la posibilidad de un respaldo tan importante para difundir su obra, los Torres se decidieron a acercarse a Pascual para pedirle que imprimiera sus cuentos. 

Seis largos meses pasaron antes de que la Fundación se decidiera a apoyarlos… pero finalmente lo hizo.

Atrás quedaron  los tiempos en que se quedaban sin dinero para comprar papel o tinta. Ahora incluso pueden obsequiar un boing en la compra de uno de sus libros y su editorial trabaja en números negros.

Sin bajar la guardia, los hermanos Torres ganan la batalla todos los días y logran,  lo que cualquier escritor quiere…ser leídos, conocidos y quedar atesorados entre las páginas amorosas de otros tantos libros que arropan dentro de sí…a los cuentos del batallón perdido.

Facebook: cuentos del batallón perdido.
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domingo, 29 de junio de 2014

Porque Dios está en el libro


“…hay que favorecer el proceso constructivo de la lectura y de la escritura, creando un ambiente alfabetizador y situaciones que permitan la interacción con la lengua escrita…

Quien no adopta la lectura como una actividad permanente se pierde de la posibilidad de desarrollar su destino sobre la faz de la Tierra, porque quien no sabe leer un libro no sabe leer la vida, la realidad, las personas, el mundo.

El que no sabe leer de modo frecuente no comprende ni el presente, ni el pasado, ni el futuro. Será una persona limitada, no hábil y hasta inepta para construir significados en toda situación. 

Quien no adopta la lectura como una realización continua será una persona con algunos esquemas básicos, muy simples pero sin la capacidad de renovarse ni enriquecerse paulatinamente.

 …somos hijos de nuestras lecturas y de los libros que hemos leído. Ellos han formado y forman de modo inacabado nuestro ser y nuestro espíritu... 

... ellos nos han dado no sólo una casa sino un mundo íntegro, vasto; con caminos, posadas, castillos; con pueblos, villas y ciudades; con ríos que crecen y lagunas que se amplían, con tierra fecunda que cultivar, con lluvias y climas diversos con mares y océanos infinitos para navegar. Porque Dios está en el libro y el libro y la lectura son conversación y contacto con Dios.”


Del libro “Palabras Mágicas El arte de contar cuentos y animar la lectura por placer”
Beatriz Donnet y Guillermo Murray.
Libros de Guillermo Murray 2014.

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lunes, 16 de junio de 2014

La Pascualita

La Pascualita.

La leyenda cuenta que Doña Pascuala Esparza Perales de Pérez, reconocida modista, preferida por todas las novias de Chihuahua, emocionada diseñó, cortó, cosió y bordó el vestido de novia de su querida hija Chonita; quien un día antes de la boda, descubrió a su flamante prometido en brazos de su amante.

El infiel, temeroso de que se hiciera trizas su reputación y el jugoso acuerdo prenupcial existente entre ambas familias, descargó completamente su pistola sobre el cuerpo de su azorada prometida, que murió en un instante.

Se cuenta, que Doña Pascuala desolada, mandó a embalsamar el cadáver de su hija para homenajearla en su tienda vestida de novia.

La voz popular rebautizó al maniquí o a  la momia como “La Pascualita”. Quien desde su aparador ve pasar a justos y a extraños, siempre hermosa y siempre orgullosa.

Dicen que en las noches La Pascualita, se lava el cabello en la tienda y asea con esmero su fabuloso vestido de novia.

¿Verdad?, ¿mentira? Lo cierto es que la gente se forma en filas, hoy día afuera de la tienda de Doña Pascuala, para ver a La Pascualita y que yo no podía despedirme de Chihuahua sin mencionar su leyenda.

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lunes, 2 de junio de 2014

Los hijos del terror

Para sorpresa mía, la situación en Chihuahua rebasa con mucho los límites de lo imaginable. 

En una primaria que visité el otro día, para promover el software educativo que donamos a la escuela con nuestra mejor intención, una directora me habló preocupada del caso de un niñito de 9 años que presenció la ejecución de sus padres y, que a pesar de quedar  protegido económicamente hasta su adultez, sólo piensa en crecer para vengarse de aquellos que asesinaron a los suyos.

Su actitud en la escuela, por supuesto es pésima, su promedio escolar bajísimo y su convivencia con sus compañeros intolerable; porque el niño más que enojado…está furioso, por ahora completamente impotente, dolido, resentido y lleno de rabia.

Ojalá este fuera un caso aislado, me comentó la maestra, pero en esta misma escuela, tengo a varios estudiantes en esas mismas condiciones.

De hecho en esa entidad, las cifras oficiales, que siempre son conservadoras hasta la náusea, informan que existen doscientos mil niños que sufrieron este mismo infierno en sus cortas vidas.

¿Qué hago? , me dijo la maestra ¿Cómo los ayudo?, si yo sé perfectamente cuál es la raíz del problema  y no sé cómo reaccionaría yo misma en su lugar. 

Le hablé entonces a la profesora del programa diseñado por mí, mismo que encabecé en Ciudad Nezahualcóyotl del 2010 al 2013 y sus excelentes resultados, reorientando niños de promedios bajos y reprobatorios, que en muchas ocasiones, por no decir en todas, son señalados y agredidos por todo su entorno y van gestando dentro de sí a un delincuente.

Le conté de los talleres de teatro y de la tutoría ejemplar ejercida por estudiantes a nivel universitario, que con las terapias correctivas adecuadas daban como resultado: salvar un  año escolar que ya se daba por perdido y readaptar al niño socialmente de manera exitosa.

Su rostro se iluminó al escucharme  y me dijo: 

-Oiga y ¿Cómo cuándo cree que llegará ese programa hasta acá? Es que a nosotros nos urge.

Le prometí a la directora  hacer todo lo que en mi mano estuviera para lograrlo y eso mismo voy a  hacer.

En cuanto mis tiempos de trabajo lo permitan - entre julio y agosto- tocaré una puerta, que me permita llevar mi programa a donde se necesita, que preocupantemente, es en muchos más puntos del país de aquellos que a mí me gustaría aceptar.

En estos años he podido dominar mi ego –del tamaño de un camión- y mi sed de reconocimiento público por un trabajo brillante y ahora, me mueve solamente el afán de  hacer algo bueno, que sé y que ya probé que funciona, por alguien que lo necesita con urgencia para volver a sonreír y para abrazar la vida nuevamente.

Deséenme suerte.

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Lean on me Glee subtitulada al español

lunes, 19 de mayo de 2014

Vistoria

Hoy había decidido levantarme con el pie izquierdo.

Sin importar que el clima amaneció templado y el sol asomó por mi ventana, yo iba a boicotearme mi fin de semana a toda costa y comencé, desde que abrí el ojo, a martirizar mi corazón con temores idiotas sobre mi futuro incierto (como si alguien pudiera dominar el suyo de forma alguna).

Me tomé un café para aminorar mi amargura y después de rumiar nutridamente -cual la vaca más babosa- futuras penas imaginarias, decidí darme un descanso antes de seguir atormentándome, y me fui a desayunar a un restaurancito que descubrí hace poco y que determiné como: rico, limpio, agradable y pagable.

Al llegar me encontré con que yo era la única comensal y elegí para sentarme, la mesa con mejor vista y junto a la ventana, para sentir el sol sobre mí como silente compañero sanador.

Entonces la vi…fue a dejarme el menú con prisa y con mucha gracia.

Menudita…de alrededor de 7 años y con carita de luna.

Su rostro deforme, me dejó saber, al entregarme la carta, que algo no andaba bien con ella y que la niña tomaba alguna variante de cortisona para aliviar algún mal. (Yo también tomé un fármaco semejante por años y me acostumbré a ver esa misma carita hinchada y adolorida en el espejo).

Le pregunté su nombre con toda la dulzura de la que fui capaz… pero no quiso responderme y fue a sentarse a una mesa cercana a la mía.

Al observarla, la vi mirar con atención, un libro con un acertijo numérico en él, de esos que deben seguirse con una pluma o un lápiz y que al final de una pequeña carrera de números sucesivos, nos regalan como premio, algún muñequito simpático.

Canturreaba y miraba.  Luego se levantaba y corría a verse a sí misma bailar en un refrigerador de sodas, siguiendo el ritmo marcado por  su propio reflejo y después, volvía a sentarse y miraba de nuevo el libro con el acertijo plasmado en él.

Tenía consigo una cajita con coloridos dibujos de princesitas impresos, que supongo, contenía colores, y mientras sostenía la caja en una manita, con la otra, sostenía el libro con el acertijo sin resolver, esperándola impaciente.

Entonces me sentí avergonzada por mis absurdos temores y traté de calzar por un momento los zapatos de esa niña.

Impedida para hacer lo que cualquier niña a su edad puede y sin embargo completamente feliz al bailar con su imagen reflejada en un refrigerador.

Poco antes de irme del restaurante escuché su nombre: Victoria, y me pareció el justo y el necesario para alguien que celebra, valientemente y parada frente a un futuro, que al parecer no mejorará, la inmensa alegría de vivir.

Por supuesto… salí de ahí con la frente en alto, el corazón renovado y dispuesta a permitirme un día completamente feliz.

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lunes, 5 de mayo de 2014

En la Comarca del Chapo

Llegué a La Comarca Lagunera (conformada por las ciudades de: Torreón, Gómez Palacio y  Ciudad Lerdo, entre otros municipios de Coahuila y Durango) invitada por mi primo para promover un programa educativo, y me enteré de inmediato de que ese territorio, fue hasta hace muy, muy poco, completamente dominado por Joaquín “el Chapo”  Guzmán Loera,  el recientemente atrapado, hombre más buscado por el FBI.

Me aparecí en Gómez Palacio, un sábado, ya muy entrada la noche, y fui despertada al día siguiente, muy temprano, por una marcha pacifista que pasó frente al hotel en donde me hospedaba. 

Me asomé por la ventana atraída por  las consignas y la música y entonces vi pasar frente a mí, a un grupo muy nutrido, conformado por hombres, mujeres, niños y mascotas (había varios perritos marchando muy comedidos junto a sus valerosos amos) todos vistiendo camisetas blancas y todos pidiendo que se les devolviera el derecho de caminar por sus calles sin temor.

Y es que… dicen, que hasta hace muy poco, en la plaza principal –lugar en donde estaba mi hotel- en lugar de amanecer envolturas de dulces tiradas entre las bancas del zocalito….amanecían… cabezas humanas recién cortadas.

Pocos días después, a eso de las 10 de la noche, un hombre llamó por teléfono a mi habitación buscando a una tal Teresa. Yo dije -número equivocado y colgué sin darle importancia. 10 minutos más tarde, alguien tocó a mi puerta con la fuerza y furia de un esposo engañado y  me gritó: ¡Teresaaaaa! 

Yo estaba muy cerca de la puerta por pura suerte y chiripa y respondí tranquila: -usted se equivoca yo no soy Teresa, yo me llamo Angie.

El tipo no insistió y yo le comenté el incidente al día siguiente a mi primo - que se hospedaba en una habitación contigua a la mía- a manera de anecdotario. 

Mi primo montó en cólera y me invitó a levantar una queja ante la administración, por lo que -acto seguido- bajamos juntos a la recepción muy enojados (bueno yo fruncí el ceño nomás para apoyar a mi primo) y entonces nos enterarnos de que todo el incidente, se había tratado de un operativo encabezado por federales que iban a buscar a alguien.

El recepcionista se disculpó con nosotros y nos explicó que él no podía avisarnos sin exponerse a ser acusado de complicidad. 

Pasada nuestra sorpresa, se nos dijo, que yo había sido muy afortunada de que no entraran a la fuerza a mi cuarto para sacarme de las greñas y que por supuesto, los hoteleros, eran los primeros interesados en que toda esa locura terminara, y los sucesores del Chapo dejaran ya de pelearse el territorio -acéfalo por el momento- y de paso, los federales contuvieran sus ganas de dar tanta lata con sus operativos mega guau.
Al día siguiente fui a visitar una primaria, y la directora, se puso de pie frente a mí y me abrazó al decirme: ¡Gracias por atreverse a venir! ¡Gracias por traer educación y nuevas tecnologías a pesar de lo que estamos viviendo!

A mí se me hizo un nudo en la garganta.
Le hablé entonces a la señorita directora de la marcha por la paz que vi desde mi ventana y la animé diciéndole que estos son los años de la sociedad civil organizada y que el camino es ese, no quedarse en casa muertos de miedo, sino salir a conquistar nuestra libertad de ser y de hacer.

Después de entregarle el CD que nosotros donamos a la escuela me despedí de ella con mi mejor sonrisa.
Dejé Gómez Palacio algunos días después por razones de trabajo, pero no olvido la calidez de esa maestra, ni su emoción, ni su sinceridad cuando reconoció mi trabajo de forma tan amorosa.
Me traje conmigo a Chihuahua –lugar a donde ahora estoy- muchos rostros comprometidos y muchas miradas que encontraron en la mía…aliento y esperanza.

Mis plegarias y mi admiración están con todos ellos.

Glosario.
Chiripa. Golpe de suerte, fortuna.
Operativos mega guau. Estrategias diseñadas por la chota que dejarían verdaderamente perplejos a Bruce “duro de matar” Willis y al mismísimo Gobernator.
Chota. Tira. The police pues´n.

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Message in a bottle Police

lunes, 3 de marzo de 2014

Tiempo Fuera

Chicos por así necesitarlo mi alma y mi corazón voy a tomar una merecidas vacaciones.

Nos vemos en un mes.

Por su comprensión gracias.

Angie

lunes, 24 de febrero de 2014

Lo Cortés nunca quita lo Cuauhtémoc


Yo he hecho muchísimas cosas a lo largo de los años para ganarme la vida  porque siempre he mantenido la muy arrojada actitud de no temerle a los cambios, porque me tomó todos los años que tardé en decidirme a escribir mi primer libro encontrar mi verdadera vocación  (libro que por cierto ahora sí ya, de verás de verás de veritas, ya merito subo al blog) y porque tratándose de trabajo,  yo nunca digo que no,  esgrimiendo con orgullo, mi  flamante título de Che. Pe. Te. (Chingona Pa Todo)

De entre todas las cosas que llegué  a ser y que no me gustaban, pero que fui e hice lo mejor que pude, I confess…. fui tira….sí realmente lo era.

Chamba es chamba y yo no tenía,  y una administración de La Policia Fiscal Federal, con la que me topé por azahares del destino, buscaba a un equipo de trabajo que cambiara la nefasta imagen del aduanero panzón y tranza que nos es tan familiar, por otra mucho más amable, por lo menos para el  Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Para este fin, cientos de pegotes fueron dejados por varios meses, en las Facultades de Derecho de la Universidades privadas más nice de Mexicalpan de las Tunas Frescas, con la intención de interesar a estudiantes políglotas y “no nacos” a participar en este proyecto, ofreciendo a cambio de su exclusiva presencia, un  buen sueldo y un trabajo divertido con valor curricular.

Yo me colé porque A le dijo a B que me dijo a mí que fui a poner mi cara de mensa, porque cuando quiero pus hasta caigo bien y porque hablo inglés, italiano algo de francés y de hacerse necesario,  domino con destreza, el idioma de la “efe ” si ajá el de la “ efe”: hofo-lafa ¿¿¿cófo-mofo  esfes-tafas???


Debo reconocer que el trabajo si era muy divertido, y que gracias a él conocí a mucha gente entrañable, pero la chamba también contenía sendas jodas en las que había que velar toda la noche recibiendo vuelos provenientes de Tijuana a las 3 de la mañana –con todo y sus cientos de pasajeros jalando inmensas cajas de cartón como equipaje y la obligación de mantenerse de pie por horas y horas junto a un semáforo fiscal y sin sillas a la vista-.

De estos años tengo muchas anécdotas y algunas ya se las he contado…

Como aquella en la que junto a mi semáforo fiscal y en el mismo trágico día en que me descubrí una várice en mi muslo derecho –que por cierto sigue ahí mismo, riéndose de mí, la muy maldita- y al mismo tiempo en que yo le reclamaba mi horrible suerte a los cielos, Gabo García Márquez, se me apareció en frente mientras yo leía “Cien Años de Soledad” y me autografió mi libro. – ¡Oh santa várice bienaventurada!-

Pero la que hoy voy a  contarles,  además de la de Gabo, es de mis favoritas de entonces…

Todo comenzó en una tarde atareada en la que se me apareció en frente Marta Sánchez.

Si ajá, Marta Sánchez la ex Olé- Olé, que intentaba como todos ahí, ingresar a mi país.

Como cayó en mi semáforo, yo la abordé y le pedí su declaración aduanal, y le pregunté si tenía algo que declarar…y ella se detuvo en frente mío y miró hacia el firmamento, optando por su mejor perfil ¾ mientras guardaba silencio.

Medio segundo después, apareció detrás suyo un sopenco que venía jalando dos carritos repletos de maletas a quien ella miró sonriente y quien puso en mi manita dos declaraciones aduanales –la de él y la de ella-

Yo le repetí a Martita la misma preguntita:

-¿Tiene usted algo que declarar?

-Y ella entonces, volteó con coquetería a ver a Don Sopenco, quien le preguntó con tacto:

-¿Algo que declarar?

Ella le respondió que no y entonces el me miró tranquilo y me dijo:

-La señorita Sánchez no tiene nada que declarar.

Yo analicé las declaraciones que se me dieron y le devolví a él la suya, mantuve en mi manita la de Martita y le pedí a ella que me indicara cuál era su equipaje y que tocara el semáforo fiscal.

Marta me ignoró por completo hasta que Sopenco me indicó que las cinco maletas tamaño jumbo que él arrastraba, eran todas de Marta y  le pidió a ella con comedimiento que por favor tocara el semáforo… y Martita lo hizo.

Para desgracia suya… el semáforo cayó en rojo.

A mí me tomó medio segundo implementar y sacarme de la manga el operativo: “Chistera de Mago”, que por supuesto consistió en aconclapacherme con cuanto compañero había en semáforos vecinos, al mismo tiempo en que, uno de los nuestros iba hasta la oficinita en donde nos escurríamos todos a descansar, para traerse a  todos aquellos que andaban por ahí perdiendo el tiempo, para que substituyeran a los primeros en su semáforo y entre todos abrimos y revisamos todo. Y con todo me refiero a TODO:

Deshicimos sus pares de calcetines, sacamos y extendimos su ropa interior, todo el contenido de sus bolsitas de maquillaje, sus barnices, sus cosas de tocador, sus medias…todo lo contenido en  cinco inmensas maletas fue revisado por nosotros y dejado sobre la banda.

Cuando –en el muy celoso cumplimiento de nuestro deber- nos cercioramos de que efectivamente la señorita Sánchez no tenía nada que declarar, yo desaparecí a todo el mundo de mis alrededores y cuando todos lograron reintegrarse a sus respectivos lugares…a seguirse haciendo mensos…

-Me le acerqué a Martita con mi mejor carita  de yo no fui y con mi más dulce vocecita  le dije:

-Todo está correcto señorita, guárdelo por favor y bienvenida a México.

Desesperada –¿¿¿La verdad???!- yo si vi a esta babosa, tanto, que me volteó a ver a mí, que antes le había resultado transparente y mirándome con ojos de pistola me escupió un:

-¡Gradzcias! Cargado de ironía.

Don Sopenco fue corriendo de inmediato a nuestra oficinita a buscar al encargado de la sala, quien salió a ver que pasaba y me encontró solita y mi alma con mi mejor sonrisita de Monalisa y mis mejores ojitos pispiretos de Piolín.

Yo no iba a guardar un klenneks de Martita Sánchez en ningún lado, así me corrieran ese día y me levantaran un acta administrativa y el encargado,  que leyó eso en mi mirada y actitud, le explicó al majo de Don Sopenco que las  leyes de mi país obligan al Oficial Aduanal a revisar el equipaje del pasajero pero no a guardarlo–lo cual es cierto-.

A Martita y a su fiel escudero tarolas, les tomó un ratote guardar todo su mugrero y desaparecer de ahí no sin antes verme varias veces –ambos- con enojo e impotencia.


Ese día a Martita le quedaron claras varias cosas.

1.     Para Sánchez pues yo mera.
2.     Para tangos los míos.
3.     Para actitudes de Diosa Arrodillada, todas las que yo le copié a la Felix y que afloran cuando las circunstancias me lo exigen y de apantallar se trata.
4.     Y la última y más importante:

5. “Aquí, en mi país, lo Cortés nunca quita lo Cuauhtémoc”.
   

¡Juar juar!

 Angie
Tira Confesa

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Desesperada Marta Sánchez


lunes, 17 de febrero de 2014

Good Bye Frankie

Mary Wollstonecraft tuvo la muy poca o nula suerte de nacer en el siglo XVIII, mal siglo para nacer ese XVIII, sobre todo para una mujer como Mary, amante de las letras, feminista, talentosa y muy inteligente.

Mary escuchó entusiasmada los ecos de un mundo que gritaba: ¡Igualdad! ¡Libertad! ¡Fraternidad! Con fuerza y con pasión y no solo “fue capaz de establecerse como escritora profesional e independiente en –un- Londres”¹, que no tenía cabida para mujeres así, sino que además “fundó las bases del feminismo moderno”² y se “convirtió -en un momento de su vida-, en la mujer más famosa…. de su tiempo”³.

¿Por qué la falta de suerte? Porque Mary murió muy joven, y al hacerlo, su memoria fue atacada, deformada y reducida a pedazos de manera pública y sus escritos vituperados y menospreciados, hasta el punto en que hoy, nosotros, no sabemos nada de ella, salvo que, falleció durante el alumbramiento de una  hija, que también fue llamada Mary… Mary W. Shelley.

Mary W. Shelley tuvo la muy poca o nula suerte de nacer también en el siglo XVIII, mal siglo para nacer ese XVIII, sobre todo para una mujer como Mary, amante de las letras, dueña de una sensibilidad fuera de serie y ….muy inteligente.

Mary saltó a la fama mundial, que aún la acompaña, como la autora de una novela gótica de una belleza suprema: Frankenstein.

¿Por qué la falta de suerte? Porque Mary en su novela -aunque nadie o casi nadie la entendió- describe de forma desgarradora, a su pobre madre y a una parte de ella misma, convertidas en este monstruo, temido, perseguido y rechazado por todos, por una sola razón: no ser como los demás son.
El pobre Frankie, medita y debate, consigo mismo, sobre los hombres y sus, miopes e hipócritas capacidades  y decide no vivir más, comprendiendo que jamás será entendido, no será respetado y por supuesto, nunca será amado.

Yo, me llamo también María y… me supe Frankie siempre.

A los 9 años, dije que de grande, yo quería ser Sor Juana; provocándole un ataque de risa a mi madre -que fue quien preguntó- y miradas recelosas a los demás adultos presentes en el brevísimo, pero para mí, decisivo interrogatorio.

Odiaba en definitiva a todas Barbies de la humanidad, amaba con vehemencia a los peluches y a las muñecas de trapo, que a diferencia de las Barbies, lejanas y ajenas,  me parecían amigos abrazables; y leía con gran interés,  todo aquello que caía en mis manos: “La noche de Tlatelolco”, “Las mil y una noches”, “Demian”, “El Principito”, “Hamlet”, “El sueño de una noche de verano”, “Ricardo III”, “Romeo y Julieta” “La Biblia”…etc.

Escribí mi primer cuento a los 12, como parte de un trabajo escolar. Mi obra, contenía más de 20 cuartillas y giraba en torno a un ángel, su llegada al cielo, sus diálogos con Dios y su visión del mundo.

Mi historia, invadida toda, por maravillosas y coloridas palabras, era mucho más que buena; pero lejos de darme la mejor de las calificaciones -que era a lo que yo aspiraba- me ganó una reprimenda muy fuerte por parte de mi maestra, que no creyó que yo fuera capaz de escribir algo así y, o la había copiado de algún otro cuento –que ella no lograba determinar- o fue escrita para mi por un adulto, lo suficientemente tonto para escribir una pieza tan larga y tan bien hilada, solo para hacerme quedar mal.

De muy poco valieron mis argumentos para defender mi obra -que fueron muchos- porque  ese mes, recibí la más baja calificación aprobatoria, como muestra de la buena intención por parte de mi maestra y la instrucción de no volver a tocar el tema.

El tema no fue vuelto a tocar por mí y yo jamás volví a escribir.

Y no lo hubiera hecho más, de no ser, porque, por alguna, misteriosa pero bendita razón, logré atravesar una barrera, que en momentos me pareció de dimensiones por completo estratosféricas y llegué viva hasta el siglo XXI

Gran Siglo para nacer, para ser y para florecer este XXI, en donde todos los gobiernos, habidos y por haber, demuestran uno a uno, no funcionar; las economías más estables y poderosas del orbe se vienen a pique; aparecen mesías desechables, -de a compre dos y llévese tres- todos los días; a la ciencia se le acaban los argumentos para explicar los eventos más simples de la naturaleza  y estamos, segundo a segundo, contraponiendo los vaticinios del otrora infalible Nostradamus, aún vivos.

Esta era, a diferencia de otras,  ha relajado, por un segundo, su almidonamiento asfixiante, su doble moral repugnante y su machismo galopante, porque teme y mucho, desmoronarse de una buena vez y caerse toda a pedazos; y en un sitio así, mujeres como yo (de las que hay y siempre hubo cientos de miles) tienen, finalmente, un lugar y un punto de partida.

No seremos más fenómenos de feria, ni las locas de la casa, y esta centuria, verá a tantas, como nunca antes, despuntar y destacarse; porque a lo largo y ancho del planeta, los tornillos de Frankenstein se caerán,  uno a uno de nosotras; para dejar ver, que detrás de nuestra aterradora apariencia intimidante, solo hay y siempre hubo, mujeres que entendimos que las libertades no se dan, que se conquistan,  y más ambiciosas que Carlo Magno y que Atila el Huno, fuimos contra todo y contra todos para ganar el territorio más extenso jamás imaginado, el más alto y el más acariciado; con una sola intención, ser dueñas y señoras de un solo privilegio y de una sola libertad: la de pensar.

¡Good bye pues, triste, desesperanzado y siempre incomprendido Frankie!

¡Saludos! Tres siglos después, con buena mar y viento a favor;  añoradas, perseguidas y tantas veces engañadas: ¡Libertad, igualdad, fraternidad!

Hoy, viajamos juntas y por fin... la nave va.



Bibliografía
Shelley W. M. Frankenstein. México, D.F. Editorial Época, 2008
Op. Cit
¹ Montero R. Historia de Mujeres. Madrid: Punto de Lectura, 2006
² Montero R Op. Cit. p 51.
³ Montero R. Op. Cit. p 51

Musicografía
Estoy es lo que soy Jesse y Joy

lunes, 10 de febrero de 2014

El Patines

18 de junio de 2011

Para dejar ir…hay que entender… ante todo…. que nada nos deja realmente.

En una de mis tantas idas a Nutrición apenas hace un par de semanas  conocí a alguien nacido para ser recordado.

Físicamente muy alto, corpulento y de facciones definidas y graciosas, Luciano me respondió pausada y gentilmente:- ¿cómo llegar a un Café Internet?

Y para corresponder a su gentileza yo me atreví a preguntar:
-Y…. ¿cómo sigue tu mamá?

Luciano buscó apoyo en mi mirada cuando me aclaró:

-No era mi mamá…era mi hermano, murió ayer y hoy venimos por su cuerpo.

Yo lo abracé sin dudarlo y susurré:

- Lo siento…sinceramente.

-Luciano sonreía al preguntarme, ¿de quién eres familiar?

-De nadie, yo soy la  soy enferma y te vi aquí en Urgencias por los últimos meses siempre al pendiente de alguien que no podía ubicar quien era.

-Cuidaba a mi hermano, alguien muy especial ¿sabes? En El Centro, todos conocían a mi hermano como “El Patines”, porque siempre andaba para todos lados, trepado en sus patines. Nunca quiso comprarse un coche…..siempre viajó por la vida en sus patines.

-Me enseñó mucho y me quería mucho, siempre me cuidó y vio por mí como mi hermano mayor.

-Tenía 29 años y el cáncer se lo llevó rapidísimo.

-Era muy valiente mi hermano.

-Le dieron a escoger entre sus opciones: A ver, ¿qué quieres melón o sandía? Y quiso irse.

-Habló conmigo y me dijo:

-Ya me quiero ir guey, yo ya hice todo lo que tenía que hacer y además me duele.

-Lo entendí y me despedí de él…. igual que  el resto de mi familia.

-Esa fue su mejor enseñanza:

“Hay que vivir la vida y disfrutarla para estar listos y dispuestos cuando llegue el momento de irse”

Nunca se irá del todo Luciano- le dije yo….

-Lo sé –me respondió él.

Mi padre, que ya murió también, era alguien muy culto, le gustaba leer, y me enseñó que Amor viene del latín A Morte –sin muerte- y me dijo que era… la única forma de eternizarse…..

Y yo amo muchísimo a mi hermano…

-¿Sabes? Dijo después

-Yo pienso que todos somos en esencia, sonido…. sólo eso…

-Y  sé que mi hermano…ya no suena….

-Pero su eco…me acompañará por siempre…

 Descanse en paz “ El Patines” cuyas felices y despreocupadas llantas retumbarán entre las calles del Centro de esta Ciudad mientras alguien sonría al recordarlo.

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Amor Eterno Juan Gabriel

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lunes, 3 de febrero de 2014

El trío galaxia

Nota:

Mi amigo Marco Moreno falleció en 2012 y aunque estoy segura de que le dije las suficientes veces: te quiero y eres muy importante para mí. No quisiera dejar ir este mes sin tomarlo como el pretexto perfecto para contarles de amigos entrañables.

El trío galaxia

A pesar de que cuando nos conocimos yo estaba más que maltrecha, completamente rota, Paul me quiso así desde que me vio; y muy pronto fuimos, Pillo (Paul) y yo  grandes amigos. 

Él  me compartió su mundo y su Universo y yo aprendí a conocerlo  y a admirar en Paul a la persona más amorosa, generosa y solidaria de la que jamás haya escuchado. 

A través suyo conocí a Sergio T y entonces ya no fuimos dos, sino tres luchando contra el mundo y abriéndonos paso en la vida.

Cuando viví en USA, Pillo (Paul) fue a verme en más de una ocasión y nunca permitió que ningún tercero afectara o se interpusiera en nuestra amistad. 

También su mamá, Doña Elena –que es soberbia e imponente como los buenos vinos- fue para allá a visitarme y hasta su hermano el Chino, que es un encanto, fue a darme un abrazo.

A Sergio T, no volví a verlo hasta mi regreso a México y a él le debo, el piropo más bonito que me han dicho en mi vida.

Sergio  me dijo que yo le recordaba mucho a Frida Kahlo, por inteligente , por divertida y por mordaz ; y puso en mis manos “Escrituras” que es un compendio de cartas de lo más disfrutable; escritas todas por Frida, que en nada muestran a la mujer azotada y sufriente que pretenden algunos que veamos en ella, y que de inmediato hacen pensar a quien las lee: -que lástima que esta mujer no escribió más, cuanto talento, alegría de vivir y fortaleza plasmados en este papel y yo perdiendo mi tiempo leyendo tanta tinta tan tonta.-

Sergio, me pedía a cada rato que escribiera, porque leerme le era realmente muy grato y yo me moría de la risa y lo mandaba siempre por el tubo más grande que encontraba, sin atreverme a intentarlo.

Ellos dos estuvieron junto a mi cama de hospital, mientras yo me moría y me animaron: Pillo…contándome chistes que me mataban de risa y que hacían que el catéter al que estaba conectada me doliera tanto como para reírme nada más por no llorar y Sergio diciéndome, mientras tomaba mi mano:

 -Tú lo que tienes que hacer es recuperarte y ponerte a escribir.

Yo me recuperé y escribí.

Nuestra amistad sincera por el otro, ha pasado por buenas y por malas; básicamente entre Sergio y yo, que somos apasionados y necios, y siempre le queremos ganar al otro; porque Pillo (que es el mejor de nosotros) sólo nos contempla con sabiduría y con paciencia,  sabiendo que  nuestra amistad  que es honesta y verdadera, seguirá ahí, aún a pesar de Sergio y sobre todo a pesar de mí.

Ellos dos: Pillo y Sergio T, son mis grandes, grandes amigos, y yo…soy alguien realmente muy afortunada, porque en el camino, me los encontré a ellos dos y... poco a poco… a través de los años los fui encontrando a ustedes.

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lunes, 27 de enero de 2014

¿No qué no tronabas pistolita?

Hace 6 años tuve la necesidad de refrendar mi pasaporte 2 veces durante la misma muy espeluznante administración… y…. ¡Santos infortunios Batman! Me topé de lleno, más que con una pared, con una muralla interminable de estupidez suprema.

El primer refrendo resultó una muy desgastante experiencia, en la cual, un trámite simple, realizado ante las mismas autoridades que avalaban la autenticidad de la expedición de mi pasaporte previo, mismo que por cierto, entonces, aún estaba vigente y que yo llevaba conmigo… se antojaba una misión imposible; pues, para mi infortunio, la autoridad competente (una idiota con iniciativa) había dispuesto que incluso para realizar los trámites de refrendo, era necesario presentar todos los requisitos que se solicitan para realizar el trámite por primera vez, incluido un nuevo y muy flamante filtro –el 37- que se sumaba a los 36 filtros previos dispuestos por La Honorable Secretaría de Relaciones Exteriores para proteger y asegurar la autenticidad del documento solicitado: una credencial de elector.

Con la intención de realizar mi trámite, yo llevaba conmigo todos los documentos que se me solicitaron, menos la tal credencial de elector, por una muy sencilla razón: ni voto, ni he expedido nunca la tal credencial, y durante toda mi vida, he pagado para tener conmigo una identificación oficial que ratifique la autenticidad de mi procedencia y que no se contraponga con mis convicciones personales, mismas que encuentran en el proceso democrático de nuestro país, un circo deleznable.

Me tomó meses; horas y horas; vueltas; amenazas; sombrerazos e interminables discursos amenazantes emanados de las fauces de todos los funcionarios que tuve que enfrentar: un encargado, un asistonto del asistonto de un tonto, el asistonto del tal tonto, el tonto mismo, el jefe del tonto, la jefa del jefe del tonto y el equipo de asesores jurídicos de Tontilandia; argumentando siempre lo mismo:

El voto es un derecho que yo puedo ejercer o no, no una obligación que tú vas a exigirme que cumpla; tú expediste mi pasaporte anterior, que por cierto, está aún vigente; no puedes desconfiar de ti mismo, ¿o sí? Apégate a la ley y dame mi pasaporte.

2 meses después, finalmente me fue entregado mi flamante pasaporte nuevo, sin la presentación de ninguna credencial de elector. ¿Pos estos?

Durante el mismo régimen, mi pasaporte volvió a vencerse y pues, básicamente, fue vuelta a empezar.

Esta vez, desde el primer día en que comencé mi trámite se me tomó declaración, se me informó que se había girado una orden de aprehensión en mi contra y se me arraigó en el país para impedir mi huida; aunque, cabe mencionar, nunca me dijeron de que me acusaban y nadie me detuvo al salir de las oficinas de la Secretaría de Relaciones Exteriores; pero, desde ese momento y hasta que mi pasaporte se me entregó –casi 3 meses después-, un coche negro con unas placas que ostentaban el escudo nacional, se estacionó afuera de mi casa y permaneció ahí día y noche.

Yo, que por las malas puedo transformarme un auténtico dolor de muelas, decidida a no ceder, contraataqué con el viejo y conocido truco de:

-¡Sé lo que hiciste el verano pasado y además te voy a acusar con tu mamá!

Pues mi cuate Marco Moreno, que trabajaba entonces en la ONU y  se encontraba por esos días comisionado en África, a petición mía, le envió un correo electrónico a una amiga suya que a su vez trabajaba en La Honorable Secretaría de Relaciones Exteriores, preguntándole sencilla y brevemente, ¿cuál sería el problema para impedirle el refrendo de su pasaporte de una muy simple mortal como yo?

Nomás para que vean, que tan rápido y exponencialmente funciona la pirámide del chisme; enviado el correo,  la siguiente vez que fui, con mi misma cara de mensa a preguntar por lo mismo: mi pasaporte…se me informó de inmediato, que podía ir a recogerlo directamente en la oficina en donde lo había solicitado.

Efectivamente mi pasaporte ahí estaba y suspirando, y con mi pasaporte en la mano, yo me fui a mi casa bailando la manzanilla.

Para cuando llegué, el auto negro apostado en el mismo lugar –afuera de mi puerta- para vigilar a la arraigada (háganme ustedes el favrón cabor)…había desaparecido.

Un sexenio después…hace apenas unos días… fui a refrendar mi pasaporte, sin saber que me esperaba.

El trámite fue muy ágil, muy rápido y muy sencillo. De hecho fue prácticamente el mismo que yo ya me sabía de memoria y que había realizado durante toda mi vida adulta: tú presentas tu recibo de pago, tu pasaporte previo, tus fotografías y tu cara de paleta y la autoridad COM-PE-TEN-TE, los recibe, les da su visto bueno y se te expide un pasaporte nuevo, mismo que se te entrega 30 minutos después, junto con el pasaporte anterior perforado para inhabilitarlo.

Salí feliz y satisfecha de la oficina a la que acudí para hacer mi refrendo.  Aunque enterada de refilón y parando bien las orejas, de que la expedición de pasaportes nuevos, se ha convertido en un círculo cerrado alrededor de la presentación de una credencial de elector.

–Diría Mambrú que fue a la guerra: ¡Qué dolor! ¡Qué dolor! ¡Qué pena!-

Pero esa… es una batalla que yo no pienso a luchar, porque hasta a donde a mí compete yo gané mi guerra…así que lo demás, por el momento, pues es harina de otro costal.

-¿No que no tronabas pistolita?

Glosario
Favrón cabor. Mexicanísima expresión utilizada por aquellos y aquellitas a los que Chuchita los bolsea, cansada la tal Jesusa de que la bolseen a ella.

Cara de Paleta. Dulcísimo y bien definido rostro de la indiciada, de la interfecta o de la ingenua pelada… a según la administración.

¿No que no tronabas pistolita? Lagarto, lagarto, para donde tú te muevas… yo te ensarto. Faltaría más.


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lunes, 20 de enero de 2014

Con suerte y un ganchito

Hace dos semanas, acompañé a Mary a abrir una cuenta de ahorro en banco Azteca y leí en su nombre –ella es analfabeta- los datos que aparecen en su acta de nacimiento, requeridos por la ejecutiva bancaria.

Luego le expliqué con detenimiento el funcionamiento de su cuenta y depositamos juntas 350 pesos mexicanos, mismos que una semana después, se convirtieron en 700 pesos, contantes y sonantes, que han sacado la meta de comprarse un  terreno para construir su casa, del mundo inalcanzable de los sueños muy guajiros, para transformarse en un proyecto realizable a base de tiempo, perseverancia y tenacidad.

También compré un cuaderno cuadriculado y una pluma con tinta negra y punto grueso para comenzar por el principio: una plana de las letras Aa y una del número 1.

Para esta fecha la agenda laboral de María ha sido completamente cubierta por cuates y cuatas que recibieron gustosos en sus casas a Mary y a su hijito Nachito, para realizar labores domésticas.

Mi amiga Mini y yo comentamos, durante mi segunda visita a su depa acompañando a Mary, sobre cuantas personas y situaciones benignas tendrían que tocar la vida de María para que ella pudiera generar una diferencia palpable en la vida de sus hijos…

Realmente no tengo gran idea de cuál será el futuro que les espera a Mary y a sus niños, pero sí sé y les puedo asegurar, que con suerte y un ganchito...todo se puede lograr.

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lunes, 13 de enero de 2014

¡Qué vivan!


Mary es la menor de entre seis hermanos. 

Haber nacido mujer eliminó por completo sus derechos de sangre a heredar alguna porción de la parcela de la familia cuando falten sus papás. 

Este privilegio recaerá, cuando llegue el momento, sobre sus hermanos varones que desde ahora trabajan y cuidan lo que algún día será suyo.

Soñando con un terreno para construir su propia casa, Mary salió de su pueblo cuando tenía 15 años y llegó a la Capital.

Diez años y 2 hijos después, ella mantiene viva la misma ilusión y trabaja duro para volverla una realidad.

Mary ambiciona también un futuro mejor para sus niños, por eso Mario, su hijo mayor,  ha sido enviado a vivir a la casa de sus abuelos, en donde asiste este año a Primero de Primaria, mientras su mamá trabaja para sufragar sus gastos y cuida a Nachito de 2 añitos de edad.

Cuando va a visitar a su mamá, Mary tolera malos tratos y desplantes por parte de sus hermanos, que suponen que se acerca para reclamar derechos sobre la casa que ayudó a construir mandando el dinero para hacerlo; pero ella nada dice… abraza a su madre y a sus hijos…suspirando y pensando en lo distinta que pudo haber sido su vida... si no hubiera nacido mujer.


Un día que no sé cuando será...

No habrá más fechas calendarizadas para ensalzar a las minorías,
ni me parecerá más… que solamente yo encuentro ridículo  que esas minorías sean multitudinarias.

No habrá que gritarle al mundo que nos ame, y que nos escuche, y que nos respete; no a pesar de nuestras diferencias, sino porque  somos distintas.

No habrá que explicarle a nadie nunca más, que apoyar…no es lo mismo que respetar, ni la valentía de una mujer será confundida más…siempre con locura.

Un día no tendremos que vendernos más, ni venderle a nadie más, la absurda idea de que somos iguales; y tendremos en verdad los mismos derechos y abrazaremos gustosas las mismas obligaciones mientras celebramos nuestras diferencias….

Mientras ese día llega:

¡Que vivan las mujeres!

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lunes, 6 de enero de 2014

Así sea

El jueves pasado salí a pasear a los perritos de mi hermana y al volver a casa me crucé frente a frente con una chica que traía consigo a un bebito en su carriola.

La muchacha me saludó cortésmente, yo le respondí igual y me sonreí con ella.

Mi gesto la armó de valor para pedirme trabajo y sin dudarlo me dijo:

-¿Le lavo sus trastes?,  ¿le limpio su casa? Es que ando buscando trabajo y no encuentro.

Yo le pregunté: -¿cuánto cobra? -Y ella me miró con candidez antes de responderme:

-Lo que usted me quiera dar, es que yo no sé cuánto cobrar.

Le pedí que me siguiera dos cuadras hasta llegar a mi casa  y en el trayecto, llamé a mi amiga Mini que buscaba, sin encontrar, ayuda doméstica desde hacía varios días y ella aceptó de inmediato darle una oportunidad.

La traje conmigo a casa y después de  consensuar con mi madre y con mi hermana le dimos la bienvenida.

Nos presentamos y saludamos entre todas, y mientras ella barría el patio, yo me puse a preparar el desayuno para todos –incluidos  Mary y su bebé, por supuesto-

El pequeño Ignacio –de apenas 2 añitos de edad- nos abrazó y besó todo lo que quiso desde el primer instante y yo me dispuse a darle algo de lechita con azúcar.

Después de averiguar que el niño estaba acostumbrado a tomar café negro porque para eso es para lo que le alcanza a su mamá, preparé café pintadito con leche azucarada para Nacho, y él se lo tomó de un jalón y lo agradeció con un mar de monísimas caritas.

Al poco rato el bebé pidió cambio de pañal y como su mami no traía consigo pañales para cambiarlo, yo me fui a la tienda por un par de pañalitos desechables. Después de ser cambiado, Nachito se quedó perdidamente dormido en su carriola.

Mientras trabajaba en mi compu, Mary se me acercó tímidamente y me mostró una moneda de un dólar y me preguntó si tenía algún valor; yo le respondí que no, que a diferencia de los billetes, las monedas extranjeras carecen de valor en nuestro país.

Entonces ella guardó de nuevo su monedita y me contó que unos gringos le habían permitido lavar sus trastes y su ropa a mano y cada vez que había ido a su casa, había recibido como pago por su esfuerzo, una moneda de un dólar a cambio de su trabajo; monedas que había intentado cambiar sin suerte alguna.

Me embargó un sentimiento de total indignación y le cambié la moneda que ella llevaba consigo –Mary tiene en su casa otras 4- por 15 pesos mexicanos, sólo para conservar conmigo un recordatorio de lo jamás debe de hacerse a otro ser humano y le sugerí a Mary que no volviera con esas personas nunca más.

Un par de horas después, Mary recibió su paga de mis manos y ella y yo nos pusimos de acuerdo para vernos al día siguiente a las 8:00 A.M. en mi casa, para llevarla al depa de Mini (Mary no sabe leer ni escribir y no habla muy bien español –aunque seguramente domina algún dialecto - y siendo así, su llegada ella solita desde la zona en donde vivimos, hasta la casa de mi amiga –a una hora de distancia- resultaba prácticamente imposible)

A las 7:45 AM del viernes, Mary tocó a mi puerta y después de desayunar, nos fuimos volando a casa de Mini con todo y Nachito y su carriola.

Durante el trayecto llamé la atención de Mary hacia edificios y lugares clave para recordar, a fin de que comenzara a aprenderlos y lograra irse ella sola con Nacho hasta la casa de Mini.

Llegamos y fuimos muy bien recibidos por toda la familia (Mini, Horacio y Emilius) y yo me quedé con Mary para enseñarla a regresarse hasta su casa, toda vez que hubiera terminado sus labores.

En el transcurso del día, Mary me platicó que los fines de semana asiste a su esposo, que es ayudante de albañil, a hacer mezcla y a cargar tabiques.

En los ratitos en los que Ignacio se puso llorón, su mamá lo cargó en su espalda y lo amarro a sí misma con un rebozo, para poder calmarlo mientras seguía trabajando con su hijito a cuestas.

Pasé mi último día de vacaciones, cuidando a Nachito y platicando con Emilius –ahora de 14 años– quien me contó con un lujo de detalles francamente escalofriante, la zaga de los tres libros: “Los juegos del hambre” (incluidos los mil quinientos nombres de jarabes para la tos de todos los personajes inmersos en la trama) jugó conmigo jenga; me mostró su colección de libros leídos por puro gusto –que suman más de 50- y me presumió orgulloso, su recientemente estrenada colección de insectos disecados ( regalo del papá de Horacio) e inclusive puso la luz de su celular en el cuerpo de los bichos que le resultaban más interesantes para que pudiéramos verlos con detenimiento.

La tarde se fue como agua y comenzó a oscurecer, por lo que Mini se  ofreció a regresarnos a casa en su carro a Mary y a mí.

El rostro de Mary se iluminó por completo cuando recibió a cambio de todo un día de trabajo 250 pesos.

En compañía de Horacio, Mini y yo llevamos a Mary a una distancia de 10 minutos de mi casa en auto, la dejamos en la puerta de su casa, nos despedimos estrechando nuestras manos; y yo me llevé conmigo la más abierta sonrisa que ustedes puedan imaginar y un sentido ¡Gracias! Por parte de Mary.

De regreso calculamos con  admiración, todo el tiempo que le había tomado a ella atravesar esa misma distancia caminando y llevando consigo a su hijito en su carriola para llegar a tocar a mi puerta puntualmente esa mañana.

El próximo martes Mary vendrá a mi casa para ayudarnos un par de horas en lo que se ofrezca y la semana que entra, todos mis horarios de oficina serán reacomodados cuidadosamente por mí, para que el miércoles entrante pueda volver a acompañar a Mary hasta la casa de Mini, pero esta vez, ella me guiará a mí, para asegurarme de que ha aprendido el camino.

Trato de tener presente todo el tiempo, dar gracias por todo aquello que doy por sentado en mi vida: casa, comida y sustento; pero en lo sucesivo… intentaré recordarlo y agradecerlo mucho más, de todas las formas en las que me sea posible.
-Amén.

Glosario. 
Amén. Voz hebrea que significa así sea.

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