En memoria.
21 de diciembre de 2011.
Hace 2 semanas, me le desaparecí a todo el mundo, y me fui a visitar a mi amiga Karina.
Cuando llegué al Hospital de Nutrición, la princesita estaba dormida -o pretendía estarlo- y yo me senté a los pies de su cama a leer un rato y a esperar para poder saludarla.
Como a eso de las 1500 horas, y después de haberse cerciorado, de que no reconocía la voz que escuchaba hablar con sus enfermeras y preguntar por su salud con insistencia, como a la de “familiar latoso y aburrido”… Karina abrió sus ojitos, cansados y adoloridos pero intensos y mucho más que bonitos y dijo mi nombre animada.
Me saludó y se enderezó para recibir con una sonrisa chueca y un desgano total, el regalo que yo le había llevado (un libro de princesitas para iluminar y una caja con colores) y los puso a un lado suyo, mientras me decía enfadada, que ella sabía ya, muchísimas más cosas de las que yo suponía.
-¿A si? , ¡¿no me digas sabionda?!
-A ver, ¿cuál es la población actual de China?
La princesita apretó sus labios molesta, y primero me vio de reojo y luego, con más atención, cómo tratando de reconocerme y…como si pensara:
-¡A sí! Ya me acordé… ¡es la mensa esta!
Y se rió de buena gana de mi ocurrencia babosa y comenzó a platicar conmigo.
Me contó primero las causas de su nuevo internamiento y después, me habló de los innumerables médicos que la tenían harta con todos sus exámenes y pruebas mega complicadas y duper guau, para intentar desactivar un Lupus Letal, que a dos años de haberse activado…seguía exactamente igual: activo, avanzando, atacando una y otra vez y minando cada vez más su salud.
Después, Karina me preguntó cómo iba yo….y al escuchar que yo también tenía actividad de mi dulcísimo mal, pero que a diferencia suya, de algún modo había logrado hasta ese momento librarme del consabido internamiento…suspiró aliviada.
Hablamos luego de achaques, de dolores, de miedos y del cansancio superlativo de ser una enferma experta, con la experiencia y la complicidad de 2 veteranas de guerra.
…Luego me habló de él.
Me contó donde y como lo conoció. Supe de su ida al cine, de como se le declaró y de su permanencia junto a ella a pesar de lo frágil de su estado de salud.
Me dijo que apariencia tenía, cuantos años, el tiempo que tenían juntos como novios; y que ya le había leído la cartilla, porque no le iba a permitir pasarse de listo solamente porque ella estaba así.
-¿O tú como ves Angie? Es que si tú los dejas ya sabes cómo son ¿no?
-Yo asentí divertida y dije después, que el libro para colorear, era solamente para entretenerla, porque las horas en un hospital pasan siempre muy lentas y siempre son muy aburridas.
-A menos que tú….seas una princesa de colores que pinta a otras princesitas de colores, niña sabelotodo.
Entonces, Karina vio mi regalo con ojos nuevos y me regaló a cambio otra sonrisa.
Después La acompañé a comer y escuché a la hora del postre que ella no quería estar internada en el hospital en Navidad y que no iba a estar.
Al irme la abracé y le dije cuanto la quería (ella estuvo frente a mí un mes y medio de los dos meses que duró mi último internamiento, en la sala de las resucitaditas, dándome ánimos y riéndose de buena gana de todas mis tonterías –que por cierto fueron muchas-… siempre cálida y siempre amorosa)
Antes de alejarme, la besé y le prometí volver.
-El viernes siguiente le llamé por teléfono para echarle porras y le prometí ir a verla el lunes subsecuente…pero ese lunes nunca llegó.
El sábado anterior a las 5:40 pm, Ceci, su mami me llamó a mi celular para decirme entre lágrimas:
- Karina se nos fue Angie…se fue…mi niña se fue….ya se fue.
Yo llegué al hospital en cuanto pude y me enteré que ese día había temblado en algún momento de mi trayecto hacia allá…. en la tele del servicio de Urgencias...
Cuando Ceci me vio, me abrazó desesperada…
Lloramos mucho, y yo sólo le dije lo que sabía, porque lo escuché de labios de Karina:
-Estaba cansada, Ceci…ella… ya estaba muy cansada.
Luego Ceci me preguntó que iba a hacer ella sin su niña, y yo le hablé con el inmenso amor y la honestidad que me gustaría que se hablara con mis padres si fuera necesario…. y sé que su corazón me escuchó, porque yo calzo los mismos zapatitos que calzó en vida su pequeña princesa:
-¿Cómo qué qué? ¡Vivir! Ella estaba en su derecho de cansarse y a ti te consta cuanto peleó porque estabas a su lado cuando se fue. Tú vive, tú sé feliz y tú ten una vida hermosa, da las gracias por el milagro de la vida todos los días y lleva a tu hija en tu corazón a donde quiera que vayas.
Ceci me contó que en ese, su último día, la princesita Karina no quiso abrir más sus ojitos, ni comer, ni tomar agua, ni hablar con nadie; y nada quiso saber de las palomitas, ni de la peli del Expreso Polar que la esperaban porque su mamá se las había llevado…
Cuando ocurrió el paro cardiaco, el médico en turno le dijo a su mamá, que podía resucitarla… otra vez….si su mamá lo pedía, pero que, la niña ya había sufrido mucho y él pensaba que era el momento de dejarla ir.
Eran las 5:30 pm cuando Ceci la dejó ir.
El papá de Karis llegó un par de horas más tarde, y cuando nos vimos….él me abrazó con tanta fuerza que me quitó por completo el aliento y me suplicó conmovido:
-No te canses Angie, no te canses por favor-
-Los dos estábamos llorando.
Yo no pude responderle nada, pero negué con la cabeza…y cuando pude hablar…. le ofrecí seguir luchando.
Estaban ahí… amigos, familiares y el Rey Azul del que la princesa Karis me había hablado, que por cierto…se llama Pepe.
Cuando nos despedimos y todos se fueron siguiendo al cortejo fúnebre de Karis, todos ellos me abrazaron antes de irse y todos me pidieron lo mismo: sigue adelante, sigue luchando Angie…NO TE CANSES.
Volví a casa, entre berridos y mocos, guiada por el resplandor de una luna llena imponente, con un gran conejo en ella, detrás de la cual pude sentir la paz de mi amiga…. sin dolores…sin temores…sin cables…sin piquetes..sin angustia….sólo….paz.
El estreno de las obras de teatro del Proyecto Neza 2012 se llevó a cabo el martes siguiente (el 13) y fue de todo un éxito, porque después de una primera función desangelada, la segunda, tuvo un lleno total (100 butacas) y las familias de mis niños estuvieron ahí, apoyando y disfrutando de lo que sus peques son capaces de hacer si los apoyan de una forma asertiva.
Todos mis niños han subido sus promedios y reorientado su conducta de manera positiva y sueñan con ser alguien muy importante cuando crezcan y yo pude estar ahí para verlos.
Dicen que la gente vale no por aquello que posee, sino por aquello que es capaz de hacer con sus manos.
El pasado martes 13 de diciembre, yo vi brotar de las mías y de las de todo mi equipo de trabajo - que ahora suma más de 20 personas- : hermosas princesitas de colores y gallardos reyes azules.
Caí en urgencias el viernes pasado y pasé todo el día ahí, junto a mi padre, pero al final del día logré volver a mi casa…
Hoy volví a Urgencias a petición de mis médicos y logré librarla otra vez…y por supuesto me siento lejos de darme por vencida.
Descanse en cambio en paz, Karina I la princesa de colores que sabía mucho, muchísimo más de lo que la gente suponía (1990-2011).
Que esta Navidad, les sea permitido ver lo que en realidad importa en la vida: El Milagro de La Vida misma y que la mañana del 25 los encuentre con la capacidad de verse a sí mismos como las hermosas princesas de colores y los invencibles reyes azules que yo vi en todos y todas ustedes el día en que los conocí.
Musicografía
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El Rey Azul - Emmanuel